La palabra que mejor describe la situación actual de la industria del videojuego en Francia es, sin duda, crisis. Un sector que durante años fue una referencia internacional atraviesa ahora uno de los periodos más complicados de su trayectoria. Las previsiones apuntan a que entre 2.000 y 3.000 trabajadores podrían perder su empleo en los próximos meses, una cifra muy significativa para una industria que cuenta con alrededor de 15.000 profesionales en el país. La problemática no es exclusiva de Francia, ya que durante 2025 más de 15.000 empleados del sector fueron despedidos en todo el mundo, reflejando una tendencia global preocupante.
Los trabajadores del videojuego exigen respuestas
Este escenario ha provocado una creciente movilización de los trabajadores. El Sindicato de Trabajadores de Videojuegos (STJV) ha convocado una jornada de huelga para reclamar medidas urgentes que ayuden a revertir la situación. Según sus representantes, es necesario implicar tanto a los empleados como a los responsables políticos para afrontar los desafíos actuales. Desde la organización sindical consideran que las administraciones públicas no han reaccionado con la rapidez necesaria. Aunque continúan existiendo ayudas institucionales para el sector, muchas empresas consideran que estas resultan insuficientes para compensar la reducción de la inversión privada.
Uno de los factores que más está afectando a la industria es el auge de la inteligencia artificial. Tras el fuerte crecimiento experimentado durante la pandemia, cuando las ventas de videojuegos alcanzaron cifras récord, numerosos inversores apostaron por el sector. Sin embargo, gran parte de ese capital se ha desplazado hacia proyectos relacionados con la IA, considerados actualmente más rentables. Empresas francesas como Don’t Nod, creadora de Life Is Strange, afrontan dificultades financieras y podrían quedarse sin recursos a corto plazo. Además, grandes grupos como Tencent o NetEase han reducido su apoyo económico a estudios occidentales.
Ubisfoft, en uno de sus peores momentos de su historia
Los datos de inversión reflejan claramente esta desaceleración. Mientras que en 2021 se registraron 778 operaciones de capital riesgo y private equity vinculadas a los videojuegos, en 2025 la cifra descendió hasta 208. Ubisoft representa uno de los ejemplos más evidentes de esta crisis. La compañía registró una caída del 20 % en sus ventas durante el ejercicio 2024-2025 y cerró el periodo con pérdidas de 15 millones de euros. Sus planes de reducción de plantilla han provocado protestas tanto en Francia como en España, donde Ubisoft Barcelona ha convocado varias jornadas de paros para rechazar un expediente que afectará a decenas de trabajadores.