En el Radar Empresarial examinamos el fuerte retroceso que experimentaron las compañías tecnológicas durante la jornada del jueves. Después de que los mercados bursátiles reaccionaran favorablemente a la victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato celebradas el miércoles, el optimismo desapareció en apenas un día. El Nasdaq y el S&P 500 registraron pérdidas que no se observaban desde abril de 2025, cuando estalló la crisis provocada por los aranceles. Ahora, la incertidumbre vuelve a apoderarse de los inversores y dos conceptos cobran protagonismo: crisis y burbuja.
El temor a una posible sobrevaloración de la inteligencia artificial lleva tiempo presente en los mercados, pero las últimas novedades políticas han intensificado las preocupaciones. El avance demócrata en numerosos estados estadounidenses podría modificar las condiciones en las que operan las grandes tecnológicas. Sus enormes inversiones en centros de datos podrían enfrentarse a importantes obstáculos, especialmente por las iniciativas legislativas destinadas a limitar su impacto económico y medioambiental. Las nuevas regulaciones amenazan con elevar los costes y dificultar la expansión de estas infraestructuras.
Algunos estados ya han tomado medidas en esta dirección. En julio, Josh Shapiro, gobernador de Pensilvania, y Mikie Sherrill, de Nueva Jersey, impulsaron propuestas para proteger tanto a los consumidores como al entorno natural. Posteriormente, en septiembre, Gavin Newsom aprobó en California un conjunto de normas que obliga a las empresas a ofrecer información sobre electricidad, agua, utilización del suelo y contratación laboral. Además, busca evitar que los ciudadanos terminen asumiendo los costes de estos desarrollos. Actualmente, 38 jurisdicciones han establecido limitaciones o vetos a determinados proyectos de centros de datos.
Entre los empresarios que podrían sufrir mayores consecuencias destaca Elon Musk. El multimillonario mantiene importantes proyectos en Texas, territorio donde los demócratas han conseguido avances electorales históricos con la elección de una gobernadora y un senador de su partido. Allí se encuentra Terafab, su proyecto de fabricación de chips en Austin, además de una operación de taxis autónomos y la sede de SpaceX. Este nuevo escenario político podría complicar sus ambiciosos planes empresariales. ¿Conseguirán las grandes tecnológicas alcanzar acuerdos con los demócratas?