En el Radar Empresarial de hoy ponemos el foco en los nuevos movimientos financieros de SpaceX. Según Financial Times, la compañía estaría preparando una operación de financiación de 40.000 millones de dólares destinada a adquirir chips de Nvidia. La operación estaría encabezada por Apollo Global y contemplaría diferentes vías de financiación: unos 10.000 millones de dólares mediante préstamos bancarios y otros 30.000 millones a través de deuda con grado de inversión. Esta estrategia se enmarca en la creciente apuesta de SpaceX por la inteligencia artificial y refuerza la estrecha colaboración que mantiene con Nvidia desde hace casi una década.
La relación entre ambas compañías se remonta a 2016, cuando SpaceX se convirtió en una de las primeras empresas en recibir el DGX-1, uno de los primeros superordenadores desarrollados por Nvidia. Desde entonces, sus acuerdos se han intensificado al mismo ritmo que ha crecido el interés de los mercados por la inteligencia artificial. En un entorno cada vez más competitivo, al que Donald Trump se refiere ahora como “SuperInteligencia”, contar con socios tecnológicos de primer nivel se ha convertido en un elemento estratégico. En 2025, Jensen Huang, CEO de Nvidia, entregó personalmente un DGX Spark en las instalaciones de SpaceX en Texas.
Durante este año, SpaceX también ha incorporado la tecnología Vera Rubin de Nvidia y trabaja en su satélite Starmind AI utilizando soluciones de la compañía. Elon Musk ha señalado además que la capacidad de computación de SpaceX se desarrollará exclusivamente mediante sistemas de Nvidia. Ambos ejecutivos participaron recientemente en una conferencia centrada en el futuro de la denominada superinteligencia. Allí, Huang defendió la expansión de la computación al espacio, mientras Musk explicó que SpaceX aspira a alcanzar una producción solar anual de 200 gigavatios.
Otro elemento fundamental en la estrategia tecnológica de SpaceX es Terafab, su proyecto para fabricar semiconductores propios. Musk anunció en marzo de 2026 la construcción de esta enorme planta en Texas, concebida para producir chips destinados a las necesidades de la compañía. El proyecto ha vuelto a ocupar titulares después de que Lip-Bu Tan, CEO de Intel, confirmara a Bloomberg que su empresa continuará colaborando con Terafab. Sus declaraciones sirven para desmentir las informaciones que apuntaban a una posible alianza entre SpaceX y TSMC.