SpaceX ha dado el paso definitivo hacia los mercados financieros. La compañía aeroespacial de Elon Musk ya ha comunicado oficialmente a la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos su intención de debutar en el Nasdaq bajo el símbolo SPCX durante el próximo mes de junio. Se trata de una de las operaciones bursátiles más esperadas de los últimos años y, si se cumplen las previsiones, la empresa podría alcanzar una valoración cercana a los 1,75 billones de dólares. Con esa cifra, la firma tecnológica se situaría entre las compañías con mayor capitalización del planeta. Además, la operación pretende captar alrededor de 80.000 millones de dólares, un volumen récord para una oferta pública inicial, superando ampliamente el estreno bursátil de Saudi Aramco en 2019.
SpaceX se alía con Goldman Sachs
Para liderar esta histórica salida a Bolsa, SpaceX contará con Goldman Sachs como principal entidad coordinadora, aunque también participarán bancos de gran peso internacional como Morgan Stanley, Bank of America, Citigroup y JPMorgan Chase. Sin embargo, la documentación entregada a la SEC también ha revelado aspectos menos favorables sobre la situación financiera del grupo. Durante el primer trimestre del año, la compañía registró pérdidas de 4.200 millones de dólares pese a haber generado ingresos por 4.690 millones. Estas cifras reflejan el enorme coste operativo y de inversión que mantiene el conglomerado tecnológico en sus diferentes áreas de negocio.
Dentro de la empresa, Starlink continúa siendo el principal motor económico. La división de internet satelital aportó el 69% de la facturación total, con ingresos de 3.260 millones de dólares y más de 10 millones de clientes activos en todo el mundo. Actualmente, es la única unidad rentable del grupo, ya que el negocio espacial acumuló pérdidas operativas de 619 millones de dólares y la división de inteligencia artificial perdió otros 2.500 millones durante el mismo periodo. En este contexto, adquiere especial relevancia el acuerdo estratégico con Anthropic, compañía dirigida por Dario Amodei, que deberá abonar 1.250 millones de dólares mensuales hasta 2029 para utilizar la capacidad informática del centro de datos Colossus 1.
Elon Musk tendrá el control total de la compañía
La documentación presentada también confirma el férreo control que Elon Musk conservará sobre la compañía tras su debut bursátil. El empresario mantendrá el 93% de las acciones con derecho a voto, lo que permitirá a SpaceX operar como una “empresa controlada” y evitar la obligación de incorporar consejeros independientes en su consejo de administración. Este movimiento llega en un momento de intensa actividad en los mercados, con numerosas tecnológicas preparando su salto bursátil. Entre ellas destaca OpenAI, rival directo de Musk en el ámbito de la inteligencia artificial, que según diversas informaciones planea salir a Bolsa en septiembre con el respaldo financiero de Goldman Sachs y Morgan Stanley, después de haber alcanzado una valoración de 122.000 millones de dólares en su última ronda de financiación apoyada por Amazon, Nvidia y SoftBank.