Pedro Escudero, CEO y fundador de Silverway Asset Management, presentó el lanzamiento de su fondo Silverway Global Apex Equity Fund, un vehículo registrado por la CNMV que busca acercar al inversor particular una estrategia habitualmente reservada a grandes patrimonios e instituciones. Según explica, la acogida ha sido muy positiva, con numerosas solicitudes de información y apertura de cuentas desde sus primeros días de actividad. Escudero define el proyecto como una “democratización de la inversión de élite”, apoyándose en un historial de rentabilidad que ha logrado superar a los mercados de forma consistente.
Filosofía Silverway: Quality, Growth y Value
La filosofía de inversión de Silverway se diferencia de los enfoques tradicionales porque combina tres pilares: Quality, Growth y Value. Para Escudero, la calidad es el factor más importante, ya que permite predecir con mayor precisión la evolución futura de los beneficios empresariales. En segundo lugar sitúa el crecimiento, entendido como la capacidad de una compañía para aumentar sus beneficios de forma sostenida. Solo después considera la valoración o el precio de la acción. Según Silverway, centrarse exclusivamente en el value investing puede llevar a invertir en empresas baratas que nunca generan valor para el accionista, mientras que la combinación de calidad, crecimiento y valoración ofrece mejores posibilidades de superar al mercado.
La tecnología como fundamental
En cuanto a sectores y oportunidades, destaca especialmente la tecnología, que forma parte de la cartera del fondo. Considera que el mercado está infravalorando algunas compañías de software al asumir erróneamente que la inteligencia artificial terminará por convertir ese negocio en una simple mercancía. El CEO de la empresa defiende que los modelos de IA necesitan datos específicos y conocimiento sectorial, algo que poseen las empresas de software especializado. Por ello, sigue viendo oportunidades atractivas en determinados nichos tecnológicos, siempre que presenten ventajas competitivas sólidas, capacidad de crecimiento y una elevada previsibilidad en sus resultados futuros.
Además, defiende una cartera relativamente concentrada, ya que considera que una excesiva diversificación acerca los resultados a los del índice y dificulta obtener rentabilidades superiores. No obstante, matiza que concentrar no significa asumir más riesgo, sino seleccionar compañías con flujos de caja independientes entre sí y convicciones de inversión muy fuertes. Para él, la clave no es tener muchas posiciones, sino poseer las mejores empresas posibles y mantener una disciplina capaz de aprovechar las oportunidades que surgen durante las crisis de mercado.