El Ayuntamiento de Alcalá de Henares ha sacado a licitación uno de los proyectos de iluminación monumental más relevantes de los últimos años, una iniciativa estratégica que se enmarca en las actuaciones financiadas por los fondos europeos Next Generation EU, analizando el impacto de los Fondos Next Generation, y de cómo se canalizan estos recursos y llegan a la economía real generando recursos y empleo. Bajo la denominación Alcalá Luce, la ciudad apuesta por una renovación integral de su imagen nocturna, combinando puesta en valor del patrimonio histórico, eficiencia energética y planificación urbana sostenible.
El proyecto contará con un presupuesto cercano de 700.000 euros
Con un presupuesto base de casi 700.000 euros, el contrato se estructura en dos lotes diferenciados —Alcalá Luce 1 y Alcalá Luce 2— que abarcan áreas clave del casco histórico. El primero se desarrolla en el eje comprendido entre la Plaza de San Lucas y la Calle Libreros, mientras que el segundo actúa sobre el gran triángulo monumental formado por la Plaza de los Santos Niños, la Plaza de las Bernardas y la fachada de la Universidad de Alcalá. En conjunto, ambos ámbitos configuran un proyecto de escala urbana que concibe la luz como herramienta de interpretación cultural y regeneración del espacio público, alineada con los objetivos de transición ecológica y digital promovidos por la Unión Europea.
La intervención permitirá construir una experiencia turística más rica y coherente, donde volúmenes, texturas y detalles formales recuperen protagonismo en el paisaje nocturno, ofreciendo una nueva narrativa visual del centro histórico. Todo ello se articula desde un planteamiento respetuoso con el entorno, en línea con los principios de conservación patrimonial exigidos por los programas europeos de financiación.
El proyecto respetará la arquitectura de la ciudad
El proyecto parte de una premisa clara: intervenir sin alterar. Las soluciones adoptadas serán mínimamente invasivas, reversibles y diseñadas para garantizar la correcta percepción de la arquitectura, preservando tanto la integridad física de los edificios como su atmósfera histórica. Este enfoque se apoya en los criterios del urbanismo de la luz, entendido como una planificación del paisaje nocturno desde el interés público, capaz de equilibrar actividad urbana, descanso ciudadano y protección medioambiental.

