¿Qué pasará con los 7,5 millones de móviles Huawei que hay en España? ¿Tienen derecho a reclamar sus propietarios?

¿Qué pasará con los 7,5 millones de móviles Huawei que hay en España? ¿Tienen derecho a reclamar sus propietarios?Huawei.

La decisión de Estados Unidos de vetar a Huawei a la que se han sumado Google y los principales fabricantes de procesadores, como Intel, Qualcomm, Xilinx Inc y Broadcom,  deja en España en el aire el futuro de más de 7,5 millones de móviles activos del fabricante chino, y la pregunta que se hace estos usuarios es si se puede reclamar a la compañía por esta situación.

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La posibilidad de que los usuarios de teléfonos Huawei presenten reclamaciones si su sistema operativo pierde funciones tras anunciar Google que dejará de colaborar con la empresa china es defendida por los despachos de abogados, mientras un experto del sector no ve un motivo concreto para demandar.

«El sistema operativo forma parte del producto adquirido y puede generar responsabilidades en caso de mal funcionamiento», ha subrayado la cadena de bufetes Legálitas en una nota para la prensa, en la que señala que así figura en la descripción de las características técnicas de un móvil cuando es adquirido.

Legálitas, además, ha agregado que en la política de garantía de la propia web de Huawei figura que la empresa «responderá de la falta de conformidad con el producto», entre otras razones, si es debida a «la instalación del software».

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Por tanto, según la recomendación de los abogados, es a Huawei a quien le corresponde la solución para los usuarios de esta marca, incluso más allá de los dos años de plazo de la garantía; y, si la empresa no da alternativas, cabría recurrir ante los organismos de Consumo competentes.

Sin embargo, en declaraciones a Efe, el coordinador del portal tecnológico Xataka, Antonio Ortiz, ha indicado que ni en la compra del producto ni en las aceptaciones de términos y condiciones posteriores figura «ningún compromiso estricto de fechas para las actualizaciones del sistema operativo».

Por tanto, el usuario de un móvil Huawei tendría garantizado su sistema operativo adquirido junto al teléfono, pero las actualizaciones serían discrecionales, en opinión de Ortiz, quien ve «poco espacio» para pedir indemnizaciones a la empresa o para demandarla ante las autoridades de Consumo o en los tribunales.

El único resquicio, a su juicio, sería «examinar al detalle» los mensajes de comunicación y publicidad emitidos por Huawei por si hubieran prometido o dado a entender que la compra del producto incluía algo a lo que no se comprometían.

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Ortiz considera que la decisión de Alphabet (matriz de Google) de dejar de colaborar con Huawei -en línea con los futuros vetos que anunció el Gobierno estadounidense-, le afectará al gigante con sede en Shenzhen (sur de China), sobre todo, para la venta de nuevos aparatos, pero no para las actualizaciones del software de los que están en uso.

Estos no tendrán menoscabo ni en el núcleo del sistema operativo de Android (AOSP) -que no depende de Google-, ni en la seguridad de los terminales -que Huawei ha remarcado que continuará-, ni tampoco en las actualizaciones periódicas de todas las aplicaciones (apps).

Por tanto, sostiene el analista de Xataka, solo afectará a los teléfonos nuevos y a la implantación en los actuales de Android Q, que es la nueva versión y renovada interfaz del sistema operativo, cuyo lanzamiento para la mayoría de marcas y modelos está prevista para el próximo agosto y que, de momento, solo usan en modo beta (en pruebas) los teléfonos Pixel (la marca de Google) desde marzo.