Antonio Guterres, investido Doctor ‘Honoris Causa’ por la Universidad de Salamanca

J.M.A. / ICAL

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, advirtió hoy durante su investidura como doctor ‘honoris causa’ por la Universidad de Salamanca que la Carta de la ONU, aprobada en 1945, “se resquebraja” debido “al uso ilegal de la fuerza”, a lo que añadió “el rediseño de las fronteras por las armas” y la aplicación por parte de “demasiados estados” de un “derecho internacional a la carta”. A dos meses de poner fin a diez años de mandato, el político portugués alertó hoy sobre las amenazas que se ciernen sobre las relaciones internacionales.

En su discurso ante un abarrotado Paraninfo de las Escuelas Mayores, Guterres analizó los “cinco grandes problemas” a los que, a su juicio, se enfrenta el mundo actual, entre los que enumeró “la paz, la dignidad, la equidad, la justicia climática y el control de las tecnologías”. Respecto a la pregunta de cómo mantener la paz sin que la fuerza imponga su ley, reivindicó la idea de “respetar sin excepciones la soberanía, la integridad territorial y la independencia política cada estado”. 

“La paz es el poder sometido al derecho. Pensemos la paz como Francisco de Vitoria. Antes de los combates buscarla por todos los medios: prevención, mediación, diplomacia y desarme. Durante el conflicto proteger a los civiles. El derecho internacional humanitario no es opcional. La ayuda debe llegar sin trabas, y el hambre jamás debe usarse como arma. Después, hay que afianzar una solución política inclusiva y reparar los agravios. No hay paz duradera sin justicia ni rendición de cuentas”, indicó Guterres, quien también defendió la introducción de cambios en la composición del Consejo de Seguridad de la ONU, donde resaltó que no hay ningún país africano, “reflejo aún del mundo surgido en 1945”.

El secretario general denunció que hasta la propia Declaración Universal de Derechos Humanos está “en entredicho”, y alertó sobre el incremento de las desigualdades, “fruto de relaciones de poder y de decisiones políticas”. Entre las amenazas de futuro, Guterres puso el foco en el cambio climático e hizo un llamamiento a los gobiernos para presentar un “plan creíble” para abandonar los combustibles fósiles, “la opción más dañina, la más cara y la menos segura”.

“Cada tonelada de dióxido de carbono que emitimos hoy la pagarán nuestros nietos. La Corte Internacional de Justicia ha sido unánime e inequívoca: los Estados tienen la obligación de proteger el sistema climático, e incumplirla puede entrañar su responsabilidad internacional. Superar el límite de temperatura de 1,5 grados centígrados, al menos de forma temporal, parece ya inevitable. Tenemos que ir mucho más lejos y reducir las emisiones más rápidamente, recortar el metano, poner fin a la deforestación y preservar los bienes comunes de la humanidad”, explicó ante los más de 180 doctores revestidos, autoridades, incluido el presidente de la República portuguesa, y miembros de la comunidad universitaria que llenaron el Aula Magna.

Finalmente, António Guterres advirtió sobre el peligro de llegar también tarde a la regularización de los avances tecnológicos, “concentrados hoy en manos de un puñado de empresas y países” y defendió “una gobernanza universal con normas comunes y una supervisión creíble e independiente” en la que los países en desarrollo cuenten con las capacidades necesarias para “orientar esta revolución y beneficiarse de sus avances”.

Ante estas cinco pruebas, que en el fondo buscan “someter la fuerza al derecho y el poder al bien común”, el secretario general de la ONU defendió que la idea de “totus orbis” de Vitoria trasladada al siglo XXI pasa por “la multipolaridad” en un mundo que tendrá que “funcionar en red, unido por el derecho internacional y por instituciones en las que todos los países tengan voz”.

“Francisco de Vitoria tuvo el valor de someter el poder de su tiempo a un examen crítico. Nuestra época necesita la misma valentía frente a la mentira, el odio y la ley del más fuerte. Aunque sea impopular. Aunque sea arriesgado”, subrayó, al tiempo que reivindicó el papel de las universidades como espacios donde “se aprende a dudar, a verificar, a debatir”. “Protejamos, pues, la libertad académica y la independencia de la investigación”, concluyó su intervención entre fuertes aplausos.

Los espacios multilaterales

Esta idea del valor de las universidades como “espacios multilaterales”, donde “los desacuerdos se resuelven con argumentos”, fue resaltada también por el rector, Juan Manuel Corchado, en un discurso en el que resaltó la vigencia del pensamiento de la Escuela de Salamanca, cuando se cumplen cinco siglos desde que el dominico Francisco de Vitoria ocupara en 1526 la cátedra de Prima de Teología en la Universidad de Salamanca. 

Corchado explicó que “en la base del multilateralismo actual” se encuentran los grandes principios de la Escuela de Salamanca, de los que resaltó cuatro que “laten” en la Carta de las Naciones Unidas: “la dignidad de las personas, el derecho de gentes, el derecho a transitar por el mundo y a ser acogido en tierra ajena y la limitación de la guerra”. 

Asimismo, puso también énfasis en los lazos que desde la Edad Media unen a la Universidad y a la ciudad de Salamanca con Portugal, país de origen del nuevo doctor. “Nombres como el matemático y cosmógrafo Pedro Nunes; el astrónomo Abraham Zacuto; los profesores Martín de Azpilcueta, Luis de Molina o Francisco Suárez, quien ocupó durante casi 20 años la cátedra de Prima de Coímbra, permiten hablar”, según indicó, “de una escuela peninsular, con un polo a orillas del Tormes y otro a orillas del Mondego”.

Para finalizar, el rector ensalzó la biografía de António Guterres, “conciencia de un mundo que con frecuencia prefiere no escucharse”, y resaltó el legado que la Universidad de Salamanca, en sus ocho siglos de existencia, ha dado al mundo: “el diálogo, el saber y la convicción de que la humanidad es una sola república”. “Es poco, quizá. Pero de una cátedra como esta salió, hace 500 años, la idea que un día hizo posible las Naciones Unidas. Gracias por acudir a la casa de Vitoria a recibir lo que, en justicia, le pertenece. Esta casa le abre sus puertas hoy y para siempre”, zanjó.

Ideales estratégicos 

La defensa del nuevo doctorado corrió a cargo del vicerrector de Investigación, José Miguel Mateos Roco, para quien la figura de António Guterres proyecta “los ideales estratégicos de la Universidad de Salamanca en la transferencia a la sociedad”, a través de compromisos éticos basados en la justicia social, la convivencia y la defensa de los derechos individuales de las personas. 

En su opinión, nos encontramos ante un intelectual y estadista “que ha consagrado su andadura a humanizar la gobernanza global y a defender activamente la dignidad intrínseca de cada ser humano” y resaltó la “tenaz coherencia” de su trayectoria política “orientada a traducir los ideales de justicia distributiva en normativas de gran alcance”.

En su argumentario Mateos Roco también subrayó la estatura moral del actual secretario general de Naciones Unidas como portavoz global ante las fracturas geopolíticas contemporáneas y los desafíos a nivel mundial. “En un tiempo marcado por el escepticismo institucional y el peligroso resurgimiento de discursos de polarización, racismo y odio, la voz de don Antonio Guterres se ha erigido como un referente intelectual indiscutible”.

Distinguidas autoridades

La sesión solemne de investidura como nuevo doctor ‘honoris causa’ a António Guterres, secretario general de las Naciones Unidas, desarrollada conforme al antiguo ceremonial en latín, contó con la presencia de António José Seguro, presidente de la República Portuguesa; Félix Bolaños, ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes; Sira Rego, ministra de Juventud e Infancia; o Miguel Ángel Moratinos, alto representante de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones

Además, estuvieron presentes Francisco García Pascual, secretario General de Universidades; Nicanor Sen, delegado del Gobierno de Castilla y León; Juan Carlos Suárez-Quiñones, consejero de Industria, Universidades, Empleo y Comercio; Carlos García Carbayo, alcalde de Salamanca; el presidente del Consejo Social de la Usal, Ignacio Galán; el presidente del Consejo Económico y Social de Castilla y León, Enrique Cabero; la presidenta del Tribunal de Cuentas de España, Enriqueta Chicano Jávega; el vicepresidente segundo del Congreso de los Diputados, José Antonio Bermúdez de Castro; y los embajadores en España de la República Portuguesa, José Augusto Duarte; República Popular China, Yao Jing; y de la República Árabe de Egipto, Ehab Badawy.

Al finalizar la sesión con la interpretación del ‘Gaudeamus Igitur’ a cargo del Coro Universitario, dirigido por Sara Escuer Salcedo, se descubrió un Vitor de homenaje en el Claustro bajo, junto al Aula Salinas, con el lema: ‘Los Derechos Humanos son el oxígeno de la humanidad’.

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