El empresario Rodríguez Recio defiende su inocencia y rechaza que cobrara en nombre de Delgado

ICAL

El abogado y empresario Jesús Rodríguez Recio, al que el Ministerio Fiscal sitúa como presunto testaferro de Delgado y para quien pide diez años y medio de cárcel y más de 25 millones de multa, aseguró en el juicio que se viene celebrando en la Audiencia  Provincial de Valladolid por la denominada ‘trama eólica’ que nunca cobró dinero en nombre de Rafael Delgado y que tampoco cometió ningún delito contra Hacienda.

A preguntas del Ministerio Fiscal y como ya hiciera en la anterior sesión de la vista, Rodríguez Recio reconoció que el entonces administrador único de Avanzalia System, Carlos Galdón Cabrera, les pago a él y al también al empresario Francisco Aguirre 4,5 millones de euros por conseguir la compra de los parques Peña Cabra y Pico Milano, además de entregarles, como forma de pago, siete parques fotovoltaicos por mediar con Iberdrola para solucionar un problema de evacuación.

Rodríguez Recio, que reconoció que “nos sentimos bien pagados”, explicó los 4,5 millones fueron cobrados a parte iguales entre él y Francisco Aguirre en Mónaco fue por una exigencia de Galdón, pero reiteró que el nunca quiso cobrar dinero en el extranjero y que buena parte de la media docena de sociedades mercantiles que creó en esos años tenía como objetivo poder disponer de estos fondos en España.

No obstante, el Ministerio Fiscal apuntó algunas contradicciones en la declaración de Rodríguez Recio, ya que aseguró que las cuentas de Mónaco se abrieron cuatro meses antes del contrato firmado con Avanzalia.

Al mismo tiempo, reconoció que mantenía una relación de amistad y confianza con Rafael Delgado desde que coincidieron en la Facultad de Derecho, pero que no empezó a trabajar con el que fuera viceconsejero y secretario general de la Consejería de Economía hasta la salida de este de la Junta en el año 2011. En base a esta amistad, justificó que Samuño Activos, una sociedad propiedad de Delgado, comprara varias de sus sociedades. “Mi objetivo era agrupar mis sociedades y se puede decir que yo utilice a Delgado de testaferro”, aseguró.

En un extenso interrogatorio y siempre a preguntas del fiscal, tampoco supo aclarar los pagos de una de sus sociedades a otra de Rafael Delgado, o el hecho de que la reforma de una de las viviendas de Delgado, cuyo coste ascendió a 55.000 euros, fuera pagada por otra empresa suya.  Además, también salió a relucir la compra por parte de una empresa de Rodríguez Recio de la vivienda que Delgado había comprado previamente a Alberto Esgueva en Comillas (Cantabria), así como el hecho de después de la operación el propio Delgado hubiera seguido pagando los recibo de luz y agua.

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