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Uno de cada tres jóvenes de Castilla y León han finalizado estudios universitarios, pero únicamente un 15 por ciento de las empresas de la Comunidad señalan que este nivel formativo es el habitual y el necesario en sus contrataciones, lo que evidencia una “diferencia significativa” entre la formación con la que cuenta juventud y los perfiles que actualmente demanda el ámbito empresarial.
Así se desprende del informe ‘Diagnóstico del Empleo Juvenil en Castilla y León’, que fue presentado hoy por el Consejo de la Juventud en la sede del Consejo Económico y Social (CES), en Valladolid, donde trasladaron que este dato “no significa que existan demasiados jóvenes universitarios”, sino que es necesario “seguir avanzando hacia una mejor conexión entre el sistema educativo, la orientación profesional y necesidades reales del mercado laboral”.
Según detalló la presidenta del Consejo de la Juventud de Castilla y León, Ainoa Acebes, los jóvenes de la Comunidad “están preparados, tiene talento y ganas de aportar”, pero, a la contra, “encuentran barreras que dificultan el acceso al empleo y limitan sus oportunidades de desarrollo”. Añadió que el empleo juvenil está vinculado a la generación de “oportunidades, de expectativas de futuro, del desarrollo personal, de emancipación, y de la fijación de la población”, dijo.
El estudio recoge que el 97 por ciento de las empresas identifica la “falta de experiencia práctica como el principal aspecto a mejorar” de las personas jóvenes que acceden al mercado laboral, aspecto que no dista de la opinión juvenil, ya que el 63 por ciento considera que la falta de experiencia laboral es la “principal barrera para encontrar empleo”. Este diagnóstico demuestra que las “empresas y los jóvenes coinciden”. “No podemos seguir pidiendo experiencia a quienes todavía no han tenido la oportunidad de adquirirla. No podemos aceptar que la primera experiencia laboral sea precisamente el requisito para conseguir la oportunidad”, apostilló Acebes.
A ese respecto, el presidente del Consejo Económico y Social (CES) de la Comunidad, Enrique Cabero, puso sobre la mesa la necesidad de aprobar un nuevo programa de empleo para personas jóvenes en Castilla y León, impulsado por la nueva Consejería de Industria, Universidades, Empleo y Comercio, que aúna todo el ámbito de las políticas de empleo con las políticas universitarias, y hacerlo desde el diálogo social y donde estén presentes las organizaciones sindicales y empresarial más representativas.
Todo ello para dar respuesta a la existente “brecha” en la formación con las necesidades y demandas empresariales originadas en el marco de un proceso de “rápida transformación de la economía, de la organización y de la forma de trabajar en las empresas”.
Cabero incidió en que muchas personas jóvenes que demandan empleo se enfrentan a una “falta de concordancia”, en muchas ocasiones, de su formación en relación con las necesidades empresariales y de contratación por parte de las empresas, relató.
Territorios y competencias
Por otro lado, el estudio pone el foco en la desigualdad de oportunidades entre los territorios, donde “más de la mitad de la juventud”, concretamente el 51 por ciento, considera que la “escasez de oportunidades laborales en su provincia constituye una dificultad importante para acceder al empleo”. Este dato adquiere, según apuntó Acebes, una relevancia en una autonomía como es Castilla y León, al ser “extensa, diversa y marcada por importantes desafíos demográficos”.
Y es que, lamentó que cuando una persona joven no encuentra oportunidades laborales en su entorno más cercano, las consecuencias “van mucho más allá del empleo”. Así, desgranó que afecta a la “fijación de la población, al relevo generacional, al desarrollo económico de nuestros municipios y a la capacidad para retener el talento”.
Por ello, remarcó que Castilla y León “no puede resignarse a formar jóvenes que después desarrollen su vida profesional fuera en otros territorios por falta de oportunidades. Necesitamos que el talento generado aquí encuentre también espacios para crecer y desarrollarse”, subrayó.
De igual forma, el documento analiza el aspecto de las competencias, donde se percibe como las empresas valoran especialmente competencias como la responsabilidad y el compromiso, con un 97 por ciento; o la proactividad, con un 95 por ciento. Unas competencias que aparecen entre las fortalezas que la propia juventud reconoce en sí mismas.
“Eso significa que existe una base sólida en la que construir, ya que existe talento, capacidad, motivación y voluntad de incorporarse al mercado laboral”. Al mismo tiempo, la juventud también identifica ámbitos en los que considera que es necesario seguir mejorando. Así, más de la mitad de las personas encuestadas (52 por ciento) señala que los idiomas deberían ser una competencia que se debería reforzar, añadió.


