Urban Land Institute desarrolla “Preserve”, una herramienta para evaluar los riesgos financieros de la inacción climática.

Inmobiliario 17/07/2026

Aunque la mayoría de las organizaciones inmobiliarias cuentan con mecanismos para cuantificar el coste de la descarbonización, son menos las que pueden cuantificar el riesgo y el coste de la inacción.

Para ayudar a abordar este reto, el programa C Change de Urban Land Institute (ULI) Europa ha lanzado «Preserve», una nueva herramienta de código abierto basada en Excel que ayuda a los gestores de inversiones y de activos a evaluar cómo los futuros cambios del mercado y normativos asociados a la transición hacia una economía baja en carbono podrían afectar al rendimiento y al valor de los activos inmobiliarios.

Aleksandra Smith-Kozlowska, directora de ULI Europa, comenta: «Para proteger y reforzar el valor de los activos, el sector debe hacer que los futuros impactos de la transición climática sean visibles desde el punto de vista financiero. Preserve proporcionará a los inversores las herramientas necesarias para incorporar y cuantificar el riesgo de la transición climática en sus modelos de flujo de caja de una manera estandarizada y coherente».

Diseñada para integrarse en los modelos existentes, Preserve ofrece una metodología práctica y coherente para comparar las repercusiones financieras de diferentes vías de descarbonización y escenarios de mercado futuros.

Una metodología desarrollada y probada en el sector

La metodología se ha probado en activos y carteras reales de organizaciones de inversión líderes en el sector inmobiliario, y el desarrollo de la herramienta ha sido posible gracias al apoyo de un amplio grupo de actores del sector, cuya financiación, aportaciones y pruebas han sido fundamentales.

Entre los socios de C Change y las organizaciones pioneras de Preserve se encuentran Arup, Catella, Hines, IPUT, JP Morgan Asset Management, La Caisse, PIMCO y Redevco. Entre los colaboradores de C Change se encuentran Bouwinvest, COIMA, Oxford Properties, Sonae Sierra y Urban Partners. Otras organizaciones piloto son Invesco, Land Development Agency, Nuveen, PATRIZIA, PGIM y Swiss Life.

Su desarrollo también se ha visto influido por una amplia colaboración en el sector inmobiliario, en la que más de 200 expertos han contribuido a través de talleres, entrevistas y grupos de trabajo para garantizar que la metodología sea práctica, sólida y acorde con la forma en que se toman realmente las decisiones de inversión.

Tim Monger-Godfrey, director sénior de Hines, afirma que: «Uno de los mayores retos para nuestro sector es comprender no solo el coste de la descarbonización, sino también cómo los futuros cambios en el mercado podrían afectar al riesgo de fijación de precios y al valor de los activos. Preserve ofrece a los equipos de inversión una forma coherente de evaluar esos riesgos en todas las carteras, lo que ayuda a identificar dónde se encuentran los riesgos y oportunidades futuros e a integrar las consideraciones sobre la transición climática en la toma de decisiones de inversión diaria».

Preserve ha sido desarrollado por ULI Europe y la empresa especializada en análisis de sostenibilidad Synergetic, junto con los socios técnicos Mott MacDonald y CBRE.

Para el Derek Wilson, director ejecutivo de Synergetic: «Preserve ayuda a los inversores a comprender el coste de la inacción climática y cómo invertir en la descarbonización de los edificios puede proteger el valor de los activos a largo plazo. Además, aporta coherencia a la forma en que se evalúan los impactos de la transición climática en todo el sector inmobiliario, mejorando la comparabilidad, reduciendo la complejidad y reforzando los argumentos económicos a favor de las emisiones netas de carbono cero. El carácter de código abierto de la herramienta garantiza que cualquier gestor de activos o de inversiones pueda acceder a esta metodología, lo que iguala las condiciones».

Simon Durkin, CEO de ULI Europe, afirma que: «Dada la continua volatilidad geopolítica que genera incertidumbre en el mercado, incluidas las consecuencias de la actual crisis energética, está claro que los inversores deben planificar realmente para una variedad de escenarios futuros. Los responsables de la toma de decisiones deben tener visión de futuro y centrarse en su exposición general a los riesgos futuros. Deben ser capaces de evaluar las consecuencias financieras de la inacción, que pueden afectar al rendimiento y a las perspectivas de resiliencia. También deben estar preparados estratégicamente para garantizar la preservación del valor. Es necesario un cambio de mentalidad entre los inversores en cuanto a cómo se abordan los impactos de la transición climática; de lo contrario, podrían subestimar su exposición al riesgo y verse sorprendidos por los mercados y los gobiernos que avanzan hacia una economía baja en carbono».

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