Aena es una empresa pública -el Estado tiene el 51%- bajo la órbita del Ministerio de Transportes dirigido por Óscar Puente, y, aunque cotizada en Bolsa, es usada como moneda de cambio por Sánchez para pagar sus prebendas, entre otros al PNV, al que cede los aeropuertos vascos entre otras muchas transferencias intocables durante 50 años de democracia por lo que implican en la unidad de España.

Aena invertirá 12.888 millones en aeropuertos, más de 3.200 millones, el 25%, para El Prat de Barcelona

Aena, gestor público de aeropuertos españoles, empresa cotizada, sin embargo, en Bolsa, invertirá 12.888 millones de euros en los aeropuertos españoles en el periodo 2027-2031, más del triple que la prevista para el quinquenio anterior y que, según ha anunciado el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, es «la mayor inversión de las últimas décadas» en la red aeroportuaria nacional. De esa inversión, más de 3.200 millones de euros, el 25%, están ya comprometidos para la ampliación del aeropuerto de El Prat de Barcelona, que encima cuenta con la oposición de la extrema izquierda catalana y los verdes, incluido Sumar, el socio de Sánchez en el Gobierno.

«Todo este esfuerzo inversor va a provocar un mayor desarrollo económico de muchos territorios y creación de empleo y de empresas», ha añadido Sánchez.

El aeropuerto de El Prat actualmente gestionado por Aena, aunque los independentistas de Junts y ERC ya han pedido su traspaso, se lleva, como ocurre con otras partidas de Sánchez para Cataluña, el gordo de las inversiones

El presidente ha defendido que este fuerte incremento (270 %) de las inversiones, respecto de los 3.500 millones del quinquenio 2022-2026, da muestra de la «apuesta rotunda por la modernización» y «adecuación» de las infraestructuras «al éxito de país que estamos teniendo en el ámbito de movilidad de visitas y del sector turístico».

Sánchez ha presentado así el plan de inversiones que Aena ha propuesto al Gobierno para que conforme el nuevo Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA III) para el periodo 2027-2031.

Ha detallado que este «ambicioso» programa de inversiones se basa en tres prioridades: atender el incremento de tráfico aéreo demandado, escuchando a las compañías y al sector turístico; mejorar la experiencia de los pasajeros, para seguir avanzando en comodidad y seguridad; y sostenibilidad medioambiental.

En cuanto a ese último, de la inversión total prevista se destinarán 1.500 millones a proyectos tecnológicos, de innovación y de sostenibilidad medioambiental, lo que va a permitir alcanzar el hito de “cero emisiones netas” en 2030, adelantándonos veinte años al compromiso global del sector del transporte aéreo.

Según Sánchez, es la estrategia que va a permitir seguir modernizando y ampliando «no solamente los principales aeropuertos españoles, sino todos aquellos que necesitan adaptarse al crecimiento de la demanda».

Demanda futura de los aeropuertos españoles gestionados por Aena

En este sentido, el presidente y consejero delegado de Aena, Maurici Lucena, ha explicado que las inversiones anunciadas buscan básicamente acomodar la demanda futura de los aeropuertos españoles, que se espera que este año encadenen un nuevo récord de usuarios y superen los 320 millones de pasajeros, lo que supondrá un incremento superior al 3,5 %.

En su opinión, aunque la red aeroportuaria española globalmente tiene todavía capacidad para acomodar la demanda en los próximos años, «empieza a estar la cosa apretada», en particular los grandes ‘hubs’ de Madrid y Barcelona y los grandes aeropuertos turísticos, que están «cerca de su capacidad teórica máxima» y «necesitan una nueva ola inversora».

El presidente del Ejecutivo ha recordado que, de media, cada 12 segundos despega o aterriza un avión en alguno de los aeropuertos de la red gestionada por Aena.

En su opinión, este tráfico de viajeros «tiene evidentemente una repercusión en el turismo, pero no solo, también en el conjunto de la economía de nuestro país».

Impacto en el PIB

Se estima que una mejora del 10 % de la conectividad aérea aumenta el PIB per cápita en un 0,5 %; que cada 1.000 pasajeros aéreos crean un empleo directo, y que un aumento del 1 % de vuelos ayuda a incrementar los intercambios comerciales en un 0,7 %, ha detallado.

Por tanto, «hay una traslación a la economía real mucho más allá de lo que pueda representar el turismo», ha subrayado.

«Cuando hablamos de transporte aéreo, estamos hablando de que no solamente nos permite volar alto, como evidentemente lo hace, cuando cogemos un avión, sino que también permite relanzar, como estamos haciendo, nuestra economía», ha insistido.

Y, por tanto, para que sea así, «es evidente que nuestros aeropuertos tienen que funcionar y tienen que funcionar aún mejor de lo que ya lo están haciendo». 

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