El Comité de Tubos Reunidos de Trapaga dice que la planta necesita un inversor específico

 El comité de Tubos Reunidos en Trápaga (Bizkaia) ha pedido que se busque un socio inversor específico para su planta de manera urgente porque se ve como viable y tiene pedidos para cuatro meses, pero no dinero para comprar la materia prima.

Representantes de los comités de empresa de Tubos Reunidos en Amurrio (Álava) y Trápaga (Bizkaia), han comparecido por separado en el Parlamento vasco para explicar su visión sobre la empresa, en concurso de acreedores.

Han ocurrido dos comparecencias en las que se han visto las diferencias entre las dos plantas: una, Amurrio, con 870 operarios, en la que el expediente de regulación de empleo (ERE) ahora suspendido planteaba 274 salidas iniciales y que ha mantenido hasta la semana pasada una huelga indefinida y otra, la de Trápaga, con 320 operarios, en la que el ERE limitaba a 27 las salidas y donde no ha habido paro.

Trapaga fabrica tubos para varios sectores diferentes, como el eléctrico, más variados que la de Amurrio, centrada en el petrolífero.

Los representantes del comité de Trapaga defiende a Tubos Reunidos

Los representantes del comité de Trapaga, que apenas han hecho hasta ahora apariciones públicas, han defendido que Tubos Reunidos «marcha a dos velocidades», ya que Amurrio atraviesa dificultades y Trapaga «es una planta viable, con capacidad».

«Trapaga tiene carga de trabajo y clientes hoy. Por eso les pedimos apoyo político y agilidad administrativa para buscar un socio específico inversor para Trapaga, es una solución para consolidar un activo que es viable», han subrayado.

Un inversor que es urgente, porque el problema de Trapaga es que necesita dinero para comprar materia prima para atender los pedidos tiene, y que puede «perder en breve porque los plazos de entrega se están retrasando ya mucho. Por eso es urgente recabar ayuda. Tenemos carga de trabajo para cuatro meses, necesitamos dinero para comprar materia prima», han explicado.

A más largo plazo, han defendido que Trapaga «tiene viabilidad y futuro» y los trabajadores tienen ganas de trabajar». «Tenemos clientes americanos que ellos mismos pagan los aranceles porque allí no tienen nuestros tubos. Tenemos futuro, con los aranceles que va a poner Europa, con la reactivación de las nucleares, para las que estamos homologados, tenemos expectativas muy buenas», han insistido.

El comité de Amurrio responsabiliza a los accionistas

Por su parte, el comité de empresa de Amurrio ha sostenido que los únicos responsables de la situación de la empresa «son los accionistas, la avaricia que llevó a la deuda» y su decisión de gastar el dinero de la SEPI en trasladar la acería de Trapaga a Amurrio, para cerrarla en 2 años.

Han sido tres representantes de ELA, LAB y ESK, que tienen la mayoría del comité en Amurrio, los que han comparecido y han leído un texto en el que han reiterado que la solución pasa por no cerrar la acería de Amurrio, sin despidos ni externalización de la logística, las tres propuestas de la dirección por la que convocaron la huelga, hoy suspendida.

Han sostenido que el problema de fondo «sigue siendo de carácter financiero, la abultada deuda, generada en el 2008, cuando se pidió un crédito de 170 millones para repartírselo entre los accionistas, y la deuda pasó de 30 millones a 200».

Desde los grupos parlamentarios, todos han mostrado su solidaridad con los trabajadores.

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