España se mantiene este año en el puesto 39 del ránking de competitividad global que ha publicado este jueves la escuela suiza de negocios IMD, que apunta a una combinación de fortalezas económicas y debilidades estructurales en el caso de la economía española.
La edición 2026 de esta clasificación de competitividad ha valorado un total de 70 economías y el análisis del caso español revela una evolución desigual entre los distintos ámbitos evaluados, aunque en conjunto se le reconoce como una economía sólida y bien conectada.
Como los principales frenos se mencionan un mercado laboral ineficiente, un entorno regulatorio y fiscal costoso y rígido, y una brecha tecnológica que se amplía.
El factor mejor situado de España en competitividad es el desempeño económico (22º), que ha mejorado pasando del puesto 35º al 22º en cinco años, y que tiene en cuenta, por ejemplo, que España está entre los diez primeros en inversión hacia el exterior y en exportación de servicios, con el turismo como motor fiable.
La infraestructura (puesto 26) es otra fortaleza y se apoya en la esperanza de vida – entre las más altas del mundo (8ª)-, el sistema de salud, la investigación científica (producción de artículos) y la conectividad digital.
Entre los laste de la competitividad de la economía española se mencionan un mercado laboral ineficiente, un entorno regulatorio y fiscal costoso y rígido, y una brecha tecnológica que se amplía
Sin embargo, la posición de España en la segunda mitad del ránking se explica por factores «estructurales», entre los cuales el que más pesa es la debilidad del mercado laboral, al ocupar el puesto 66 en desempleo general y el 63 en desempleo juvenil.
«Ambos se encuentran entre los peores de cualquier economía avanzada, dejando sin aprovechar una gran parte del talento del país», señala el análisis realizado por el Centro de Competitivad Global del IMD.
Asimismo, se valora de forma negativa el factor de eficiencia gubernamental, que es el peor para España y dentro del cual la creación de empresas ocupa el puesto 68, la regulación laboral el 65 y la deuda pública ronda el 100 % del PIB.
En tercer lugar, España se queda atrás en factores que son los que ayudarán al desarrollo económico en el futuro, en particular la adopción de la inteligencia artificial en empresa, las exportaciones de alta tecnología, la educación y la productividad.
A nivel global, el ránking valora la solidez de las instituciones como un elemento que aporta cada vez más a la ventaja competitiva de los países.
También se destaca la importancia de la capacidad de adaptación y la resiliencia.
Por segunda año consecutivo Singapur lidera el ránking, seguido de Hong Kong, Suiza, Taiwán, Emiratos Árabes Unidos e Irlanda.


