La factura por el consumo de electricidad para un consumidor electrointensivo en España es 2,6 veces superior que en Francia y 1,5 veces más que en Alemania, según denuncia la Asociación de Empresas con Gran Consumo de Energía (AEGE). Esta lo que provoca es que los productos fabricados en España por la industria electrointensiva pierdan mucha competitividad en los mercados internacionales.
Esto supone que en España sea un 165 % más caro que en Francia y un 46 % más que en Alemania, subraya en un comunicado, en el que destaca que la gran industria francesa adquiere un 62 % de su electricidad con contratos más competitivos que el precio de sus mercados eléctricos.
A ello se suma que en España estos consumidores afrontan unos costes por servicios de ajuste del sistema que no tienen Francia o Alemania, al tiempo que las compensaciones por CO2 indirecto que obtienen las industrias electrointensivas alemanas son sustancialmente superiores a las que recibe la industria española, que están limitadas por la indisponibilidad presupuestaria.
La industria electrointensiva española y la fuerte competencia internacional
La AEGE insiste en recordar que la industria electrointensiva española está sometida a una fuerte competencia internacional y para ella los precios de la energía eléctrica llegan a representar hasta el 50 % de sus costes de producción, y en algunos procesos lo supera.
La factura eléctrica de los clientes industriales está formada por los costes de adquisición de la energía, que incluye la energía en el mercado mayorista y costes añadidos al precio del mercado, así como por los peajes de acceso a las redes eléctricas, cargos e impuestos.
Adicionalmente, el consumidor electrointensivo europeo obtiene distintas compensaciones por su contribución al sistema eléctrico y por la compensación de las emisiones indirectas de CO2.


