La Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat) ha advertido este viernes de un posible «enfriamiento» en la marcha del turismo en esta temporada estival y de que -a la espera de contar con datos precisos- «todo parece indicar que la bonanza, o el maná, se está moderando y no lentamente». Detrás de esta situación está, según reconoce la propia patronal, la inflación en el sector turístico.
En un artículo remitido a EFE, el presidente de Cehat, Jorge Marichal, recuerda que las previsiones de la patronal en el inicio de la temporada de verano indicaban que las cifras iban a ser similares en número de viajeros y de ocupación a las de 2024, que han sido las mejores de la serie histórica.
Sin embargo, aunque el número de viajeros parece que aumenta, no ocurre lo mismo con el gasto medio por persona, ni tampoco con el precio medio de los alojamientos, que ha dado lugar en algunas zonas a un descenso de la ocupación pese a las ofertas de última hora.
Según Marichal, «sigue sonando la música, aunque se ha bajado el volumen” y aunque la situación en sí misma no se puede clasificar como preocupante, «sí como un toque de atención de que se ha podido tocar techo y se ve una cierta fatiga en la demanda nacional y en algunos segmentos de la extranjera».
La inflación de los productos turísticos puede ser la principal causa del estancamiento del turismo, según el presidente de la patronal de hoteles Cehat
De acuerdo con Cehat, la inflación de los productos turísticos puede ser la principal causa de este cambio en la tendencia del que la patronal prevé tener datos precisos a primeros de mes de septiembre.
El presidente de la patronal explica que, en muchos casos, los aumentos están producidos por el enorme incremento de los costes a la producción, debido a factores como la subida de las materias primas, la legislación medioambiental, el aumento de los costes laborales y de seguridad social «muy agravado por el auge del absentismo laboral que en muchas zonas o negocios ya roza el 20 %».
Para Marichal, llega el «momento de poner medidas para que la música siga sonando si no queremos que llegue el invierno al turismo, soporte de la economía española y del estado de bienestar que todos deseamos».


