Trabajadores de Tubos Reunidos en la planta de Amurrio (Álava) han vuelto a manifestarse este miércoles en contra del ERE que plantea 242 despidos, en una movilización en Bilbao donde la representación sindical ha entregado una carta en las oficinas de la empresa solicitando la retirada del expediente.
El escrito, firmado por el Comité de Empresa, contiene tres reclamaciones dirigidas a la dirección de Tubos Reunidos: la retirada de la «intención» de cerrar la acería de Amurrio, así como de la externalización de la logística en la planta alavesa, y por último, la retirada del Expediente de Regulación de Empleo (ERE).
Además, insta a que emplace al comité de Amurrio a una reunión en la que, «sin amenazas ni presiones», se aborde «el presente y el futuro» de la empresa tubera.
Los trabajadores de Tubos Reunidos piden implicación del gobierno
Los delegados sindicales de LAB y ESK, Oier Bidaurratzaga y Gorka Abascal, respectivamente, han accedido al edificio de la calle Máximo Aguirre donde se encuentran las oficinas de Tubos Reunidos en la capital vizcaína, y tras no recibir respuesta, han introducido el documento por un resquicio de la puerta de entrada.
Posteriormente, un centenar de trabajadores han partido desde ese mismo lugar en una marcha que ha recorrido las calles de Bilbao y que han acompañado con el lanzamiento de petardos, cohetes y bengalas de humo.
Tras una pancarta en la que se podía leer ‘Tubos Reunidos borrokan. Kaleratzerik ez’ (Tubos Reunidos en lucha. No a los despidos), los manifestantes han coreado lemas como ‘Sin acería, no hay futuro’, ‘Ez, ez, ez, kaleratzerik ez (despidos no)’, ‘Dirección dimisión’, o ‘En TR no sobra nadie’.
Durante la marcha, han exigido la «implicación» de las instituciones en la viabilidad de la empresa, a las que han interpelado directamente tras parar frente a la Delegación de Economía y Hacienda, la Diputación Foral de Bizkaia, el banco BBVA, accionista mayoritario de Tubos Reunidos, y las sedes del PNV y del PSE-EE, hasta finalizar en el Museo Guggenheim Bilbao.
Impugnación del ERE
El representante de ESK ha valorado que «otros dos» trabajadores eventuales fijos por decisión de la Inspección de Trabajo y «pillados en fraude de ley», a los que se ofrece las mismas condiciones para abandonar la empresa que a los indefinidos.
«Serían dos menos de las 242 salidas que se registraron la última vez» en el ERE, ha recordado Gorka Abascal, por lo que «igual» debería formalizarse «otro registro de este expediente».
Según ha explicado, la huelga indefinida iniciada el pasado 16 de marzo en la planta de Amurrio, fue «convocada por una mayoría legítima» y persigue «luchar contra el ERE en todos los ámbitos, no solamente en el sindical, sino también en el judicial».
«Todas las partes implicadas en la parte social de la mesa negociadora hemos visto que el ERE no está justificado ni acreditado y que no tiene razón de ser», ha reiterado el representante de ESK, para quien «no tendría sentido» no realizar una «impugnación judicial» con la plantilla en huelga indefinida.
En la reunión que la parte social mantendrá el próximo 8 de abril con el Departamento de Economía, Trabajo y Empleo del Gobierno Vasco, el comité demandará «implicación» para alcanzar «una solución buena para todos».
Abascal ha asegurado que esperan recabar información y documentación, «toda la que se pueda», sobre qué negociaciones se están produciendo y qué papel están jugando en ellas los gobiernos vasco y español, así como «qué está pasando en Madrid» con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con quien Tubos Reunidos tiene la mitad de su deuda.
«Escuchamos muchas cosas por los medios, pero lo que queremos es una implicación real y seria que venga con cosas fundamentadas, no con titulares», ha concluido


