Talgo repartirá un dividendo de, al menos, el 30 % del beneficio consolidado después de impuestos que obtenga cada año, siempre que se cumplan las obligaciones «legales, estatutarias y las contractuales», especialmente las contenidas en los contratos de financiación suscritos con sus sociedades dependientes. El fabricante de trenes, tras las maniobras del Gobierno de Sánchez, está ahora controlado por el gobierno autónomo vasco a través de las cajas BBK, Vital y el fondo Finkatuz, con un casi un 20% de capital, que tiene al empresario Jainaga, dueño de Sidenor, como escaparate industrial al controlar poco más del 7%, mismo porcentaje que controla la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con un 7,8 % del capital, a cambio de apoyar financieramente la compra del paquete del fondo Trilantic.
En una nota remitida este martes a la CNMV española, el fabricante de trenes explica que esos acuerdos establecen que los fondos aportados a la empresa por las citadas sociedades u otros accionistas, no podrán destinarse «en ningún caso» al pago de dividendos, aun cuando se cumplieran los requisitos «previstos en esta cláusula».
Talgo presume de traslado de sede desde Madrid a Álava
En cualquier caso, el dividendo tendrá que aprobarse en junta de accionistas, añade Talgo, que también, como empresa perteneciente a un gobierno autónomo, recuerda en su nota el traslado a Vitoria de su sede social y fiscal desde Madrid, donde se trasladó a finales de los 90 por la presión del los terroristas de ETA en el País Vasco, hoy representados tanto en el Congreso de los Diputados como en el parlamento autonómico por EH Bildu.
Su traslado de sede al País Vasco ha sido una de las exigencias del PNV, como ahora lo es el Guernica, un cuadro pintado por el malagueño Picasso, encargado por el Estado español de la República y que nada tuvieron que ver los vascos ni con su diseño ni con su historia.
La empresa celebró una junta extraordinaria de accionistas el pasado 3 de febrero, en la que se aprobó el nombramiento del presidente de Sidenor, José Antonio Jainaga, como nuevo presidente de Talgo, entre otros asuntos.
Talgo reorganizó el consejo de administración tras el cambio accionarial que se produjo con la entrada de un consorcio vasco encabezado por Jainaga y acompañado por BBK, Vital y Finkatuz, con un 27,4 %; y por Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI), con un 7,8 % del capital
El resto de accionistas son: Pegaso (antes el accionista de control y que mantiene un 9,3 %), Torrblas (de la familia Torrente Blasco, con un 5 %), y Torreal (Juan Abelló, con un 3,2 %, además de 0,7 % en autocartera).


