El fabricante de automóviles sueco Volvo Cars, actualmente bajo el control del grupo chino Zhejiang Geely Holding Group, presentó este jueves una pérdida neta de 2.600 millones de coronas (238 millones de euros) en los nueve primeros meses del año.
El resultado, que contrasta con la ganancia de 13.600 millones de coronas suecas (1.244 millones de euros) del mismo período de 2024, estuvo marcado por una provisión por deterioro de 11.400 millones de coronas (1.003 millones de euros) realizada el pasado trimestre.
Esa medida obedeció a la pérdida de rentabilidad, a los aranceles de Estados Unidos y al retraso en el lanzamiento del nuevo modelo EX90.
Las ventas netas ascendieron a 263.000 millones (24.063 millones de euros), un 9 % menos.
El resultado neto de explotación (ebit) pasó de un beneficio de 18.500 millones (1.693 millones de euros) a una pérdida de 1.600 millones (146 millones de euros).
En el tercer trimestre, Volvo Cars, controlada por la firma de automoción china Geely, ganó 4.500 millones de coronas suecas (412 millones de euros) netos, un 4 % más interanual.
La firma sueca atribuyó la mejora al efecto del plan de reducción de costes introducido a principios de año.
Las ventas netas cayeron, no obstante, un 7 %, hasta los 86.400 millones (7.905 millones de euros).
El ebit subió un 11 % interanual hasta 6.400 millones (586 millones de euros).
Volvo Cars vendió 160.514 coches en el tercer trimestre, un 7 % menos.
La cuota de coches cien por cien eléctricos bajó del 25 al 22 % del total.
El consejero delegado de la compañía, Håkan Samuelson, resaltó el resultado positivo del tercer parcial del año pese a la reducción del mercado de alta gama, la dura competencia en los coches eléctricos y los efectos de los aranceles impulsados por Estados Unidos.


