El mercado laboral sumó 605.400 empleos en 2025, hasta un nuevo récord de 22,46 millones de ocupados, mientras que la tasa de paro cayó al 9,93 %, por debajo del 10 % por primera vez desde 2008, aunque el que afecta a las mujeres supera el 11%. Además, no todo el empleo que se crea es de calidad. Se destruyeron 115.600 empleos a tiempo completo, con el sector industria como el más afectado, mientras se crearon 191.800 a tiempo parcial sobre todo en el sector servicios, destacando por encima de todos las actividades relacionadas con el turismo y el comercio.
Según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados este martes por el Instituto Nacional del Estadística (INE), en 2025 el paro se redujo en 118.400 personas hasta dejar el total en 2,47 millones.
El número de ocupados aumentó en mayor medida que se redujo el de desempleados debido a que la población activa creció en 487.100 personas, hasta los 24,94 millones de personas.
En cuanto a la evolución trimestral, el número de ocupados aumentó en 76.200 en el último trimestre del año y el paro bajó en 136.100 personas hasta esa tasa del 9,93 %, que supone 0,68 puntos menos que al cierre de 2024 y 0,52 puntos menos que el trimestre previo.
“Por supuesto que es una gran noticia. No recordábamos la última vez que no le habíamos puesto al paro un 1 delante. Aunque prácticamente sea un 10, lo cierto es que duele menos mirarlo. Sin embargo, hay que mirar otros aspectos de ese empleo que se crea y ahí no podemos ser tan autocomplacientes”, lamenta Joaquín Pérez, secretario general de USO.
«Aumento del trabajo a tiempo parcial y el bajón de los activos en industria”
Hay dos datos preocupantes en el cierre del análisis de 2025: “el aumento del trabajo a tiempo parcial y el bajón de los activos en industria”, recalca Pérez.
En el primero de los casos, la EPA destaca que se destruyeron 115.600 empleos a tiempo completo, mientras el tiempo parcial creció en 191.800. Con respecto a la industria, normalmente el indicador del tipo de empleo que se crea, fue el único sector en perder fuerza de trabajo. Así, se registraron 37.800 empleos menos, creciendo principalmente en servicios, pero también en agricultura y, muy ligeramente, en construcción.
Desigualdad de género
El análisis de la EPA 4T deja otras evidencias estructurales del mercado laboral español que no se terminan de corregir. “La principal es la desigualdad que siguen sufriendo las mujeres. Para ellas, el paro sigue teniendo dos cifras, 11,24 %. Es normal, si tenemos en cuenta que en 2025 el paro se redujo en 118.400 personas, pero solo 38.800 eran mujeres. Además, son la amplia mayoría de las que dejaron la vida activa: 53.100, frente a 6.700 hombres”.
Por todo ello, Joaquín Pérez ve “buenos indicadores macroeconómicos, sí, pero que aún no se traducen a un empleo de calidad. Hay pinceladas positivas, como una ligera bajada de los hogares con todos sus miembros en paro, pero aún son casi 800.000, o que crecieron las personas con un contrato indefinido y el empleo público, tan necesario para prestar todos los servicios básicos”.
Pero el dirigente de USO insiste: “los cambios que precisamos son estructurales. Debemos apostar por un modelo productivo de valor, de investigación y producción, no de mano de obra barata. La bajada del empleo en la industria y el crecimiento de la parcialidad muestra que el empleo no se crea, se reparte, como también se reparten unos salarios que no pueden con la inflación”.
