Pedro Sánchez con su ex ministra de Hacienda María Jesús Montero, la candidata socialista a la Junta de Andalucía que defiende 'el infierno fiscal' a ultranza para los trabajadores en España.

España, entre los 7 países de los 38 de la OCDE donde la fiscalidad sube más que los salarios

La izquierda y la extrema izquierda española, representada por sus partidos políticos, desde PSOE a Bildu, o sindicatos, como UGT o CCOO, que tanto dicen defender a los trabajadores, no se hartan de pedir más impuestos y el resultado no es otro que esa mayor carga fiscal merma la subida salarial de los trabajadores y con ello su poder adquisitivo. No en vano, España fue uno de los pocos países de los 38 de la OCDE -solo siete lo hicieron- en los que el pasado año la subida de impuestos que gravan los salarios se comió con creces el incremento de los sueldos, lo que se tradujo en una pérdida del 0,3 % de ingresos reales.

En términos reales (descontando la inflación), los salarios en España subieron un 1,2 %, pero el tipo impositivo medio para las personas físicas se incrementó en un 1,5 %, explica la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en su informe anual sobre la cuña fiscal publicado este miércoles.

La OCDE desvela que los trabajadores españoles sufren una pérdida del 0,3% en su poder adquisitivo por la subida de impuestos

Según los datos de la llamada cuña fiscal (el porcentaje del salario que supone el impuesto sobre la renta y las cotizaciones) publicado este miércoles, la organización señala que esa misma evolución de un mayor incremento de la fiscalidad también se dio el pasado año en Austria, Estonia, Alemania, Corea del Sur, México y Reino Unido.

Las mayores pérdidas de poder adquisitivo después de impuestos, que se calculan tomando como referencia los niveles de salarios medios de cada país, se constataron en Estonia (11,5 %), Reino Unido (2,7 %) y México (2,4 %), en los tres casos por aumentos de impuestos mayores que en España.

También hubo otros tres países (Canadá, Israel y Japón) en los que bajó o se estancó la renta en términos reales, pero porque los salarios disminuyeron cuando se descuenta la inflación.

Sin embargo, en 28 de los Estados miembros los ingresos reales progresaron porque se incrementaron los sueldos y cuando también lo hicieron los impuestos fue en menor proporción.

Los beneficios indirectos de los impuestos

Los autores del estudio no han querido hacer los cálculos de esa pérdida o ganancia de poder adquisitivo después de impuestos porque a su parecer ese indicador «no da más que una visión parcial del ingreso disponible global de los trabajadores».

La razón es que no tiene en cuenta los beneficios que pueden sacar de otras medidas de los poderes públicos que tienen consecuencias sobre ese poder adquisitivo, por ejemplo para reducir el costo de los productos básicos, de la sanidad o de la educación.

La cuña fiscal, es decir la suma del impuesto sobre la renta y de las cotizaciones salariales y patronales ascendió el pasado año en 24 países de la OCDE, mientras disminuyó en 11 y se mantuvo sin cambios en los tres restantes.

Representó una media del 35,1 % del salario, 0,15 puntos porcentuales más que en 2024, mientras en España fue del 41,4 % del sueldo, con un alza que fue el doble que en el conjunto de la organización, en concreto de 0,31 puntos, sobre todo a causa del alza del impuesto sobre la renta (0,25 puntos adicionales) y en menor medida de las cotizaciones.

Fiscalidad alta pero costes laborables contenidos, según la OCDE

España fue, para un trabajador soltero y sin hijos (que es la principal referencia en los estudios comparativos) el décimo país con el mayor gravamen fiscal sobre los salarios, lejos de los que encabezaban la lista: Bélgica con un 52,5 %; Alemania con un 49,3 %; Francia con un 47,2 %; Austria con un 47,1 %; e Italia con un 45,8 %.

Como siempre, Estados Unidos se quedó bien detrás de la media con una cuña fiscal del 30 % y entre los cuatro que cerraban la lista figuraban tres de los cuatro miembros latinoamericanos de la organización: México con un 21,7 %, Chile con un 7,5 % y Colombia con un 0 %.

Colombia es un caso particular porque un trabajador soltero sin hijos con un salario medio está exento del impuesto sobre la renta y sus cotizaciones para la sanidad y la jubilación no tienen una consideración fiscal, sino que en términos de contabilidad oficial son «pagos obligatorios no fiscales».

En cualquier caso, el país de la OCDE con el costo de la mano de obra más cara fue Alemania, donde las empresas tenían que pagar de media 113.595 dólares en paridad de poder adquisitivo, seguido de Suiza (113.350), Bélgica (111.350), Austria (110.216), Luxemburgo (105.925) y Países Bajos (104.614).

En esa clasificación, España se quedaba en la décimo novena posición (de 38) con 75.101 dólares en paridad de poder adquisitivo, ligeramente por encima de la media de 74.072. Cerraban la tabla los cuatro latinoamericanos: Costa Rica (41.725), Chile (30.615), México (23.537) y Colombia (20.534).

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