Sara Anguera. El Ministerio de Seguridad Social ha reformulado su propuesta de cuotas para los autónomos en 2026 tras la fuerte polémica generada por su planteamiento inicial. La primera versión contemplaba subidas muy acusadas, especialmente en los tramos más altos, lo que provocó el rechazo frontal de las organizaciones de autónomos y de varios partidos políticos.
Ante este escenario, la cartera dirigida por Elma Saiz presentó una propuesta más moderada, cuyo objetivo es obtener el aval de ATA, UPTA y UATAE y facilitar el trámite parlamentario.
¿Qué propone el Gobierno para 2026?
La nueva propuesta congela por completo las cuotas de los tramos reducidos, que agrupan al 40 % del colectivo: unos 1,38 millones de autónomos. Para el resto, las cuotas se actualizan según el IPC, dejando atrás el planteamiento de subidas generalizadas.
Los autónomos con ingresos entre 1.166,70 y 1.300 euros serían los primeros en notar un aumento, aunque mínimo: su cuota subiría de 291 a 293,91 euros. En el tramo más elevado, quienes ingresan más de 6.000 euros pasarán de 590 a 604,75 euros mensuales. Se trata de un incremento moderado que afectaría a un grupo de 570.000 trabajadores.
En la primera reunión, Seguridad Social presentó un documento que contemplaba aumentos mucho mayores. El tramo más alto habría pasado a pagar 796 euros al mes, más de 200 euros adicionales. Incluso en la tabla reducida se preveían subidas de entre 11 y 17 euros.
La tensión aumentó aún más cuando el Ministerio presentó una proyección hasta 2028. En ella, los autónomos con ingresos superiores a 6.000 euros habrían acabado abonando más de 1.200 euros mensuales. El rechazo fue inmediato: organizaciones y partidos coincidieron en que la propuesta era inasumible, obligando al Gobierno a rectificar.
El contexto europeo y la necesidad de ajustar el sistema de autónomos
La actualización anual de cuotas responde al compromiso adquirido con Bruselas para que, en 2032, todos los autónomos españoles coticen por sus ingresos reales. El proceso comenzó en 2023, cuando se abandonó el modelo de bases voluntarias para avanzar hacia un sistema más ligado a los rendimientos de cada trabajador.
Las organizaciones avalaron aquel acuerdo porque los tramos reducidos, que agrupan a autónomos con menores ingresos, resultaban beneficiados. Ahora, dos años después, los ajustes buscan corregir los defectos del sistema y garantizar su continuidad.
ATA, UATAE y UPTA tienen un papel determinante en este proceso. Su grado de representatividad es clave para legitimar cualquier reforma: ATA concentra el 58,6 %, UATAE el 25,3 % y UPTA el 16,1 %. El Gobierno sabe que sin su apoyo la propuesta difícilmente superará el paso por el Congreso.
Además, las organizaciones han dejado claro que el debate no puede limitarse a las cuotas: reclaman mejoras en las prestaciones sociales y en la protección del colectivo, especialmente en el cese de actividad.
Qué reclaman los autónomos
Las asociaciones coinciden en que el actual sistema de protección es insuficiente. ATA denuncia que el 60 % de solicitudes de cese de actividad se rechazan y exige subsidios específicos, permisos equiparables a los de los asalariados y que no se cobre cuota en casos de enfermedad grave.
UPTA propone ampliar la cobertura del cese, agilizar trámites y adaptar el sistema a sectores con ingresos muy variables. También plantea mejoras en las prestaciones por nacimiento y cuidado de menores.
UATAE, por su parte, reclama que los requisitos para acceder al cese de actividad sean equivalentes a los aplicados a una empresa para justificar despidos objetivos. También pide incluir a los autónomos en los subsidios para mayores de 52 años.
¿Pagará más el autónomo en 2026?
En términos generales, los autónomos con menos ingresos no verán incrementos. Para los tramos medios y altos habrá subidas moderadas, lejos de las planteadas inicialmente. La mayoría de incrementos se moverán entre 2 y 15 euros mensuales, salvo en los ingresos más altos, donde la subida será algo mayor pero todavía razonable dentro del nuevo sistema.
El debate político en torno a las cuotas
El presidente Pedro Sánchez defendió recientemente la reforma recordando que el 55 % de los autónomos paga hoy un 26 % menos que en 2018 y que la actividad económica del colectivo ha crecido por encima de la inflación.
Sus declaraciones respondían a las críticas de Vox, cuyo líder, Santiago Abascal, acusó al Gobierno de “saquear” al colectivo. Sánchez insistió en que el sistema de cotización por ingresos reales fue pactado con las organizaciones y apoyado por el Parlamento, incluido el PP.
La propuesta para 2026 busca estabilizar el sistema sin penalizar a quienes menos ganan y, al mismo tiempo, garantizar la sostenibilidad financiera del RETA. Sin embargo, el conflicto no está resuelto. El Gobierno necesita el apoyo de las organizaciones de autónomos, que a su vez exigen mejoras reales en la protección social del colectivo.
El próximo año será clave para determinar si el modelo basado en ingresos reales logra consolidarse o si nuevos ajustes serán necesarios para mantener el equilibrio entre recaudación, derechos y viabilidad económica.


