El Consejo Asesor del Gobierno alemán en materia económica, conocido como los ‘cinco sabios’, ha reducido casi a la mitad, hasta el 0,5 %, sus previsiones de crecimiento del PIB germano para 2026 por el impacto del conflicto en Irán y el consecuente fuerte aumento de los precios del petróleo y el gas.
Los economistas prevén para este año un avance del PIB alemán cuatro décimas menor de lo pronosticado en su informe anual de noviembre, mientras que para 2027 esperan un crecimiento del 0,8 %.
Debido al impacto del conflicto en Oriente Medio, los expertos han revisado además al alza sus previsiones de inflación, al 3,0 % en 2026 y al 2,8 % en 2027, precisó en rueda de prensa la presidenta del Consejo Asesor Económico, Monika Schnitzer.
Los elevados costes energéticos también suponen una carga para las empresas, al reducir la producción industrial -ya de por sí en declive- y obstaculizar las inversiones privadas, agregan los expertos en su informe de primavera.
Gabriel Felbermayr apuntó que la evolución de la economía mundial se ve afectada por la persistente incertidumbre en materia de aranceles de Estados Unidos como mayor país importador del mundo y, desde finales de febrero pasado, además, por el bloqueo de facto del estrecho de Ormuz, por el que pasaba el 20 % del consumo mundial de petróleo y gas licuado.
Tanto los aranceles como la crisis energética afectan de manera particular al PIB alemán
Tanto los aranceles como la crisis energética afectan de manera particular a la economía alemana como exportador neto de bienes e importador neto de energía fósil, «y todo ello en una situación económica ya de por sí difícil», subrayó.
Por su parte, Achim Truger precisó que si el precio del barril de crudo se mantuviera hasta octubre en los 120 dólares y luego bajara de forma gradual, lo que supondría una diferencia de entre 20 y 30 dólares con respecto al escenario más optimista, el crecimiento del PIB alemán se contraería hasta el 0,2 % para este año y al 0,5 % para el que viene, mientras la inflación subiría al 3,5 %.
El nuevo acuerdo comercial en vigor desde mayo de la Unión Europea (UE) con los países del Mercosur y los tratados en fase de negociación con la India o Australia, sólo empezarán a generar impulsos positivos de forma gradual, añadió Felbermayr.
Al mismo tiempo, ya se aprecia con gran claridad, según el experto, la creciente competencia de los proveedores chinos en los sectores de exportación tradicionales alemanes, como la ingeniería mecánica, lo que supone una fuerte presión para la industria alemana tanto en el mercado nacional como sobre todo en terceros mercados.
Los expertos prevén que las exportaciones se estanquen en 2026
Debido a esta competencia y a la crisis energética, los denominados términos de intercambio -es decir, los precios de exportación en relación con los precios de importación- descenderán notablemente en 2026, lo que reducirá el poder adquisitivo de los ingresos generados en Alemania.
Aunque este efecto negativo no se refleja en el PIB real, reviste una gran importancia para la prosperidad de Alemania y para el poder adquisitivo en el país, subrayó.
Los expertos prevén que las exportaciones, en términos reales, se estanquen en 2026 y que, por lo tanto, a diferencia de lo ocurrido en la mayoría de los repuntes económicos anteriores, la balanza comercial contribuirá negativamente al crecimiento del PIB alemán.
Así, el crecimiento en 2026 y 2027 procederá de otras categorías de la demanda, en particular, del gasto público derivado del paquete fiscal destinado a defensa e infraestructuras.


