La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha asegurado que China, que no es otra cosa que una dictadura comunista donde no hay democracia y mucho menos libertad de expresión o respeto a los derechos humanos, un país donde los trabajadores carecen de sus derechos más fundamentales, como el de la huelga, se ha convertido en «un espejo en el que mirarnos», gracias a su apuesta por la autonomía tecnológica, su impulso a sectores estratégicos desde la coordinación y su modernización industrial.
Así lo ha indicado la ministra y vicepresidenta Yolanda Díaz durante su intervención en la recepción celebrada este martes con motivo del 76º aniversario de la Fundación de la República Popular China, donde ha resaltado que «si miramos a la economía, China nos muestra lecciones de enorme actualidad».
Ha puesto como ejemplo el plan Made in China 2025, que marcó un punto de inflexión y del que ha destacado aspectos como la apuesta por la autonomía tecnológica, algo clave en el siglo XXI porque «la tecnología es poder» y quien la controla, «controla también la economía, la información y, en gran medida, la soberanía de los Estados».
En este punto ha citado a las grandes tecnológicas estadounidenses, «que operan en condiciones de monopolio concentrando poder, condicionando espacios digitales y gestionando con opacidad los datos de nuestras ciudadanías» y ha dejado claro que «Europa sabe que no puede depender de ese modelo».
Yolanda Díaz pide ir «más allá de lo comercial» en las relaciones entre la comunista China y España
Otros de los aspectos que ha destacado del plan es la importancia de la planificación, intervención estatal fuerte y coordinada entre administraciones y empresas para impulsar sectores estratégicos, así como la inversión masiva y sostenida en innovación y modernización industrial, una «condición para el progreso».
La vicepresidenta segunda ha valorado que gracias a estas iniciativas China «ha pasado de ser la fábrica de bajo coste a convertirse en un polo global de innovación».
Por ello, ha insistido en el mensaje de que «España y China tienen un gran potencial de cooperación» en ámbitos como las energías limpias, la biomedicina, la transición digital y la agroalimentación.
No obstante, ha opinado que se deben reforzar las relaciones entre ambos países e ir «más allá de lo comercial», teniendo en cuenta «este tiempo complejo» en el que hay «guerras, violaciones del derecho internacional, amenazas a la seguridad global y una crisis climática que condiciona nuestro destino común».
