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El ministro de Justicia Rafael Catalá

El rotundo fracaso de «papel cero» en la Justicia

Las cifras del plan para digitalizar la Justicia, «papel cero», demuestran el rotundo fracaso de la medida. El gasto en papel durante 2016 alcanza máximos desde 2013, mientras que el gasto en tóner se ha incrementado un 700% en ese período.

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Las montañas de papeles en los juzgados continúan apilándose encima de mesas, estanterías, suelos e incluso carros de la compra. El gasto en folios ha pasado de los 827.882,82 euros en 2013 a los 889.389,99 euros de 2016, un 7% más, lejos del objetivo del plan diseñado por el Gobierno. Tan solo en 2015 se redujo el gasto en folios, hasta los 641.352,58 euros, pero no por el éxito del plan, sino a que no se consumió todo el papel inicialmente estimado para 2014, por lo que en 2015 se consumió el sobrante del año anterior, reduciendo así el importe.

«En 2016 volvió a repuntar el gasto debido a la no existencia de excedentes de papel adquirido en 2015, a razón por la cual se tuvo que comprar el papel para un consumo estimado en todo el año», según justifica el Gobierno a preguntas del senador Joan Comorera.

Otro de los gastos más significativos es el del tóner de impresoras. Desde 2013 se ha disparado el gasto en un 700% de este suministro al pasar de los 164.816,92 euros a 1.476.608,66 euros. El Gobierno apunta que el gasto en 2013 solo se refiere exclusivamente al efectuado por las Gerencias de órganos judiciales centrales de Justicia, y que a partir de 2015 se incluyen todos los órganos. La cifra de 2015 es de 1,193 millones de euros. En 2016 se disparó el gasto en un 23% respecto al año anterior.

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Las imágenes de los carros de la compra en pleno siglo XXI en los juzgados es una muestra de la falta de modernización de la Justicia. La medida impuesta por el ministro Rafael Catalá el pasado 1 de enero de 2016 cuyo objetivo era precisamente evitar ese tipo de imágenes con la eliminación del papel en los juzgados ha tenido el efecto contrario: más papel que nunca y más gasto en tóner que antes. Pese a que las demandas se tramitan por vía telemática, los juzgados ha disparado el gasto en papel.