Los ETF consolidan su auge en Europa mientras Bruselas impulsa cuentas de inversión paneuropeas

La gestión pasiva continúa ganando protagonismo en el mercado europeo. Según los últimos datos de Morningstar, los fondos cotizados (ETF) ya alcanzan un volumen de 2,3 billones de euros, cifra a la que se suman los cerca de 4 billones gestionados por los fondos indexados, lo que dibuja un panorama en el que los productos no activos ocupan una posición cada vez más relevante.

El interés por los ETF no se limita a los grandes inversores institucionales. Cada vez más particulares han comenzado a invertir a través de estos vehículos, atraídos por su transparencia, liquidez y bajo coste. Este fenómeno ha coincidido con una década de fuerte crecimiento en la bolsa estadounidense, impulsada principalmente por las empresas tecnológicas. Además, la expansión de las plataformas digitales y los neobrókeres ha contribuido decisivamente a su popularización, especialmente en países como Alemania, donde se han convertido en una herramienta habitual de ahorro e inversión.

En paralelo, la Comisión Europea busca replicar este modelo con las nuevas cuentas paneuropeas de inversión. Su objetivo es canalizar parte de los más de diez billones de euros que permanecen en depósitos hacia productos con mayor rentabilidad, fortaleciendo así la financiación de las empresas europeas.

Bruselas ha subrayado la importancia de la simplicidad, la flexibilidad y los costes reducidos en la implantación de estas cuentas en los países que aún no las han adoptado, junto con posibles incentivos fiscales. En este contexto, los ETF destacan como una de las alternativas con mayor potencial competitivo frente a los fondos tradicionales.

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