El Gobierno Vasco ha pedido al Ejecutivo español que responda a su propuesta sobre la deuda de Tubos Reunidos, porque «cada día que pasa probablemente se aleja más la posibilidad de que la viabilidad de esta empresa sea garantizada».
La vicelehendakari primera y consejera de Cultura y Política Lingüística del Gobierno Vasco, Ibone Bengoetxea, ha afirmado, en declaraciones a los medios, que esa empresa vive «un momento decisivo en el que hay que tomar decisiones».
El Gobierno del PNV que ya consiguió quedarse con Talgo gracias al apoyo financiero del Gobierno de Sánchez a través de la Sepi pretende ahora repetir la jugada con Tubos Reunidos
Ha recordado que el Gobierno Vasco trasladó al Ejecutivo español «una propuesta concreta para que la reestructuración de la deuda de Tubos Reunidos pueda ser posible». Recientemente, se ha producido otra operación empresarial parecida. Como ni el Gobierno vasco ni el empresario José Antonio Jainaga, presidente y dueño de Sidenor, tenían músculo financiero para comprar Talgo y hacer frente a la deuda con sus acreedores, el PNV accedió a agachar la cabeza en los temas de corrupción que afectan a Sánchez y a su Ejecutivo a cambio del apoyo financiero de la Sepi, como así finalmente sucedió.
Ahora, parece que pide el mismo trato y que sea otra vez la Sepi, con el dinero de todos los españoles, que no de los vascos que tiene su propio concierto fiscal, el que salve a una empresa privada de aquel territorio cuyos dirigentes, básicamente los nacionalistas con aspiraciones independentistas del PNV y los proetarras de Bildu, solo se siente españoles cuando necesitan dinero.
El Gobierno vasco califica como de «una propuesta estudiada y perfectamente válida, y le toca al Gobierno español valorarla y ofrecer una respuesta. Cada día que pasa sin que tomemos una decisión es crítico», ha advertido.
Begoetxea ha reiterado que para garantizar la viabilidad de la empresa, el consejero de Industria, Mikel Jauregi, trabaja en la búsqueda de un posible socio industrial, pero «para ello es necesario que haya paz social y, sobre todo, es necesario que la deuda esté reestructurada».
El éxito de la labor de Jauregi «no va a ser posible si previamente no se desbloquea la reestructuración de la deuda», ha concluido.


