La energética Repsol, beneficiada por la fuerte alza que registra este lunes el petróleo y el gas, es el único valor del selectivo español que sube en los primeros compases de la negociación, un 1,50 %, con el precio de la acción en los 21,12 euros.
En los primeros minutos de sesión, el IBEX 35 cede un 2,55 % y se sitúa en 16.621,3 puntos, afectado por las importantes subidas del precio del petróleo y del gas por la guerra en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz, lo que extiende el temor a un repunte de la inflación que podría obligar a los bancos centrales a mantener políticas monetarias más restrictivas de lo inicialmente previsto.
Media hora después de la apertura del mercado, los títulos de Repsol son los únicos que suben del indicador español, con dicha alza del 1,50 %, superando el precio de la acción los 21 euros.
La escalada bélica en Oriente Medio en el décimo día de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán lleva a fuertes subidas en el precio del crudo, que supera los 100 dólares por primera vez desde 2022.
Repsol sube gracias al precio del petróleo
El brent sube a esta hora un 16,89 %, y se sitúa en 107,94 dólares el barril, mientras que el west texas intermediate (WTI), de referencia en EEUU, escala el 14 %, hasta los 103,38 dólares, antes de la apertura oficial del Wall Street.
El precio del gas natural para entrega a un mes en el mercado TTF de Países Bajos, de referencia en Europa, sube cerca del 15 %, hasta los 60,68 euros por megavatio hora (MWh).
Este contexto, apuntando cada vez más a un entorno estanflacionista (inflación al alza y contracción económica), provoca caídas en los mercados en la apertura, más relevantes en Europa por su dependencia energética, y menas llamativas en EEUU por su independencia energética, en tanto que los futuros de Wall Street avanzan bajadas del 1,50 % para el Dow Jones; del 1,31 % para el S&P 500; y del 1,42 % para el Nasdaq.
El incremento de los precios energéticos se produce este lunes después de que Irán afirmase este fin de semana que no atacaría a los países vecinos a menos que éstos le atacasen, pero los ataques cruzados siguen recrudeciéndose y afectando a infraestructuras energéticas, y por primera vez afectando también a una planta desalinizadora en Bahréin.
Los bandos que se enfrentan en el conflicto actual parecen contrarios a negociar, lo que hace prever que la guerra extienda su duración, ya que EEUU valora una intervención terrestre para confiscar el uranio iraní, mientras que Irán ha elegido a un nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, hijo del anterior líder Alí Jamemei, que resultó muerto al inicio del conflicto.


