La elevada concentración de mercado ha sido uno de los riesgos más señalados a lo largo de 2025. El protagonismo de Estados Unidos y de las grandes tecnológicas en el desarrollo de la inteligencia artificial ha impulsado con fuerza a los índices bursátiles y podría llevar al S&P 500 hasta los 7.250 puntos a finales del próximo año, según las previsiones de Pictet Asset Management. Sin embargo, la gestora considera que el verdadero potencial de cara a 2026 está en la diversificación, con un foco claro en los mercados emergentes.
“Ahora es un momento especialmente atractivo para invertir en mercados emergentes”, afirmó Luca Paolini, estratega jefe de la firma, durante un encuentro con medios. En su opinión, estas regiones se han convertido en el mercado preferido de la casa por una combinación de factores: un dólar más débil, con una depreciación estimada del 5%, nuevos recortes de tipos de interés y un entorno favorable para las materias primas. Según resume la gestora en su informe de perspectivas para 2026, “todos los astros parecen alineados”.
IA y soberanía financiera, motores de la renta variable
Más allá del entorno macroeconómico, Pictet destaca el papel cada vez más relevante de los emergentes en la revolución tecnológica. Estas economías ya no dependen únicamente de las materias primas. Países como China están ganando peso en la cadena de suministro de la inteligencia artificial, con fabricantes de semiconductores e hiperescaladores que empiezan a competir de forma directa con el dominio estadounidense.
La gestora también subraya una mayor independencia frente a los flujos de capital extranjero. El caso de India es ilustrativo: los inversores nacionales controlan ya el 18,5% del mercado bursátil, el porcentaje más alto de los últimos veinte años. Esta fortaleza interna, junto con la inversión sostenida en infraestructuras y capital humano, permite a estas economías afrontar con mayor solidez la incertidumbre comercial global.
La apuesta por emergentes se extiende igualmente al mercado de renta fija. Pictet se inclina por sobreponderar la deuda emergente a medio plazo, con preferencia por los bonos en moneda local, beneficiados por la apreciación de las divisas frente al dólar. La gestora identifica valor en países como Brasil y Sudáfrica, así como en mercados fronterizos como Egipto y Nigeria.
Además, resalta el atractivo del crédito emergente denominado en dólares, apoyado en una calidad crediticia en máximos históricos y una baja sensibilidad a los movimientos de tipos de interés, lo que configura un perfil de riesgo-rentabilidad especialmente defensivo en el contexto actual.


