La economía global ha consolidado un cambio de paradigma estructural caracterizado por la quiebra de las dinámicas de globalización tradicionales. Así lo constata el último informe macroeconómico de Pimco, una de las mayores gestoras de renta fija del mundo, cuyos analistas advierten que «el mundo se encuentra hoy en pleno proceso de ruptura». Esta coyuntura se traduce en una «fragmentación evidente» que impacta de forma directa en cuatro vectores críticos: los precios de la energía, las cadenas de suministro transfronterizas, las tasas de crecimiento potencial de los países y la rentabilidad relativa de los activos financieros.
Sin embargo, los estrategas de la firma estadounidense descartan un escenario de parálisis para los inversores, señalando que este nuevo mapa de riesgos geopolíticos y comerciales sigue ofreciendo sólidas ventanas de oportunidad. El catalizador clave se encuentra en el repunte estructural de los rendimientos de la deuda, un factor que vuelve a posicionar a la renta fija de alta calidad crediticia como el eje vertebrador para el diseño de carteras de inversión más robustas, equilibradas y diversificadas.
Rendimientos competitivos frente a la renta variable
«Creemos que los rendimientos actuales ofrecen una alternativa especialmente atractiva», argumentan Richard Clarida, Andrew Balls y Dan Ivascyn, estrategas de cabecera y líderes del comité de inversión de la gestora. Los expertos de Pimco enfatizan que la renta fija global ha ganado un atractivo sin precedentes en la última década, permitiendo a los inversores estructurar carteras globales diversificadas con cupones y rendimientos nominales que oscilan entre el 5% y el 7% en moneda local.
Estas ratios de rentabilidad se sitúan en niveles altamente competitivos si se comparan con los retornos históricos que ofrece la renta variable a largo plazo, con la ventaja añadida de operar bajo un marco de volatilidad potencial significativamente más baja que el de las bolsas.


