El 16 de septiembre de 1959, Charles de Gaulle propuso públicamente la autodeterminación de Argelia, abriendo el camino hacia el fin del imperio francés en el norte de África. Este hito no solo facilitó la descolonización, sino que reconfiguró el neocolonialismo francés, mutando del control territorial directo hacia alianzas de dependencia económica e influencia política sobre sus antiguas colonias.
Tres décadas después de la guerra de Bosnia, las viejas cicatrices europeas se reabren tras el multitudinario entierro en Belgrado del excomandante serbobosnio Ratko Mladic, conocido como el «carnicero de Bosnia» y condenado a cadena perpetua por genocidio y crímenes contra la humanidad. Mientras miles de simpatizantes y autoridades lo despedían como a un héroe nacional, la Unión Europea ha denunciado rotundamente este homenaje público. La exaltación de su figura complica seriamente la reconciliación regional e interpone una gran brecha en las aspiraciones de Serbia para ingresar en la UE, cuestionando si Belgrado comparte realmente los valores democráticos del club comunitario.