Radar Empresarial: General Motors se aliaría con Lockheed Martin para suministrarle componentes para armas
General Motors figura hoy en nuestro radar porque, según informa The Wall Street Journal, mantiene conversaciones con la empresa de defensa Lockheed Martin para proporcionarle componentes destinados a sus sistemas armamentísticos. De acuerdo con el periódico, la automovilística fabricaría piezas de uso general con el objetivo de ayudar al contratista a incrementar la producción de munición.Este posible acuerdo podría formar parte de una nueva estrategia tanto de General Motors como del sector automotriz en su conjunto. Su consejera delegada, Mary Barra, ha dialogado con la Administración Trump sobre la posibilidad de reforzar su participación en la industria de defensa.
General Motors atento al panorama político
El contexto actual parece propicio para que estas compañías se involucren más directamente en la fabricación militar. Las reservas de armamento de Estados Unidos se encuentran en niveles bajos, lo que ha llevado al Departamento de Defensa a buscar empresas capaces de acelerar la producción. A esto se suma la situación geopolítica, con el conflicto entre Irán y Estados Unidos aún sin resolverse y la guerra entre Ucrania y Rusia, factores que podrían impulsar a estas empresas a explorar nuevas oportunidades de negocio. En este escenario es donde entra en juego General Motors.
La compañía mantiene una estrecha relación con el Gobierno estadounidense. Es responsable de la fabricación del vehículo presidencial conocido como “The Beast”, utilizado por el presidente Trump. Este Cadillac tiene un coste aproximado de un millón y medio de dólares, y el contrato total alcanza los 15 millones, incluyendo varias unidades. Asimismo, General Motors ha suministrado al Pentágono distintos vehículos tácticos de movilidad, como el Infantry Squad Vehicle, cuyo contrato supera los 200 millones de dólares, además del ISV-Utility y el Suburban Shield.
Las automovilísticas pujan por el sector defensa
General Motors no es la única automovilística que ha encontrado en el sector de defensa una vía adicional de ingresos. Junto a ella, Jaguar Land Rover compite por un contrato de 900 millones de libras para fabricar camiones militares para el ejército británico. Por su parte, Mercedes y Renault, a través de sus divisiones especializadas, producen vehículos para diferentes ejércitos, mientras que otras compañías como Ford o Toyota han visto cómo sus modelos han sido utilizados por fuerzas militares de varios países.