Volkswagen vuelve a situarse en el foco de la actualidad tras conocerse su intención de impulsar el mayor ajuste laboral de su historia. El fabricante alemán estudia un plan que contemplaría hasta 100.000 despidos y el cierre de cuatro plantas de producción, una medida que ha provocado un fuerte enfrentamiento con el Gobierno de Alemania. La información fue adelantada el pasado viernes por la revista *Manager Magazine*. Aunque la empresa ya había planteado anteriormente una reducción de plantilla, las nuevas estimaciones duplican las previsiones conocidas hasta ahora. La compañía no ha confirmado oficialmente estos planes, aunque un portavoz ha señalado que el grupo necesita acometer una transformación profunda para garantizar su futuro.
La aprobación de este proyecto dependerá del consejo de supervisión, donde la estructura accionarial puede dificultar su visto bueno. Aunque la familia Porsche controla el 53 % del capital y el fondo soberano de Catar también participa en el accionariado, el estado federado de Baja Sajonia posee un 20 % de las acciones y mantiene un peso decisivo. Su presidente, Olaf Lies, del Partido Socialdemócrata, ha advertido que no respaldará decisiones que reduzcan la influencia de los trabajadores. Esta postura cuenta además con el apoyo del Ejecutivo alemán. El portavoz del Gobierno, Stefan Kornelius, ha reiterado que la prioridad es mantener las fábricas en territorio alemán y proteger el empleo.
La oposición también llega desde la representación de los trabajadores. Tanto el comité de empresa de Volkswagen como el sindicato IG Metall han anunciado que combatirán cualquier recorte de empleo con todos los medios a su alcance. Esta situación contrasta con el acuerdo alcanzado a finales de 2024, denominado Futuro Volkswagen, mediante el cual la empresa se comprometía a evitar cierres de fábricas y despidos obligatorios. A cambio, la plantilla aceptó renunciar a incrementos salariales durante cuatro años, perder determinadas bonificaciones y reducir progresivamente el número de empleados mediante jubilaciones y salidas voluntarias.
El deterioro del negocio explica este cambio de rumbo. Durante el primer trimestre de 2026, Volkswagen obtuvo unos ingresos de 17.000 millones de euros, un 2 % menos que en el mismo periodo del año anterior. Además, el beneficio operativo descendió más de un 14 % y las entregas de vehículos retrocedieron un 7 %. La empresa afronta una competencia cada vez más intensa por parte de los fabricantes chinos, que siguen ampliando su presencia internacional, mientras que los aranceles impuestos por Estados Unidos también han perjudicado sus ventas en uno de sus mercados más importantes.