Un triple shock vuelve a paralizar la recuperación del private equity en 2026, según Bain & Company

La recuperación global del private equity que parecía cobrar impulso a comienzos de este año se ha vuelto a estancar. Tres shocks de mercado producidos en rápida sucesión han enfriado la actividad de inversión, la captación de fondos y la desinversión durante el primer semestre, según concluye Bain & Company en su Informe Semestral de Private Equity 2026.

Ante estas nuevas perturbaciones del mercado, Bain recomienda a las firmas de capital privado a centrarse en aquello que pueden controlar y gestionar el resto de los desafíos con resiliencia. Las firmas mejor posicionadas serán aquellas que refuercen sus planes de creación de valor, incluida la adopción proactiva de la inteligencia artificial, y que concentren sus recursos limitados en apuestas disciplinadas capaces de generar una auténtica ventaja competitiva.

El informe de Bain & Company describe una dinámica de “Día de la Marmota” que lleva ya 18 meses afectando al sector global del private equity. Hace un año, el optimismo inicial se vio truncado por las tensiones arancelarias. Este año, el mercado de adquisiciones parecía haber superado esas preocupaciones y la actividad volvía a crecer, hasta que la recuperación volvió a descarrilar. En esta ocasión, el retroceso ha sido provocado por tres impactos sucesivos: una fuerte corrección de las valoraciones del software impulsada por la IA, tensiones de liquidez en el crédito privado y el repunte de los precios energéticos derivado del conflicto con Irán.

Análisis de Bain

El análisis de Bain concluye que, a mediados de año, el deterioro de las condiciones del mercado ha sido rápido y generalizado: se han ampliado las diferencias entre las expectativas de compradores y vendedores, los comités de inversión han adoptado una postura más cautelosa y la recuperación de las desinversiones ha vuelto a perder impulso. Aunque algunas operaciones siguen cerrándose a valoraciones elevadas, estas se concentran principalmente en activos de máxima calidad.

A pesar de estos obstáculos, Bain subraya que no existe ningún problema estructural en los mercados financieros. Las bolsas siguen mostrando fortaleza, la economía mundial mantiene una senda creciente, los mercados de deuda permanecen abiertos y hay mucho capital disponible para financiar operaciones.

Ante la creciente presión sobre los gestores de fondos (GPs) para comprar y vender compañías, Bain considera que bastaría una mejora moderada del entorno para desencadenar una nueva ola de operaciones durante la segunda mitad de 2026. Sin embargo, advierte de que una recuperación sostenida requerirá que el mercado alcance un equilibrio más sólido y duradero que vaya más allá de uno o dos trimestres.

“No hay duda de que la incertidumbre acabará disipándose», afirma Bain

“No hay duda de que la incertidumbre acabará disipándose. Las firmas que mejor se están posicionando para liderar la próxima fase están concentrando todos sus esfuerzos en aquello que pueden controlar hoy, no en lo que no pueden controlar”, afirma Cira Cuberes, socia de Bain & Company. “El private equity ha entrado en una etapa mucho más compleja y competitiva. Mantener una rentabilidad superior de forma consistente exigirá un enfoque estratégico aún más preciso y, sobre todo, un sistema disciplinado de creación de valor que lo respalde”.

El informe de Bain establece una hoja de ruta clara para esta nueva etapa, en la que las firmas líderes deberán construir una ventaja competitiva diferenciada mediante modelos repetibles tanto para la evaluación de las inversiones como para la creación de valor operativo. Con periodos de tenencia cada vez más largos, recursos limitados y una disrupción persistente en los mercados, Bain destaca que la especialización, las capacidades operativas, el talento y la disciplina en la ejecución son hoy más importantes que nunca.

“El trabajo realizado durante los periodos de desaceleración para desarrollar capacidades competitivas suele determinar quién liderará el siguiente ciclo”, señala Cira Cuberes. “La incertidumbre que hoy ralentiza las operaciones acabará resolviéndose. La oportunidad crítica en este momento consiste en identificar dónde se puede ganar y comprometerse plenamente para lograrlo”.

Desajustes del mercado: oportunidades y riesgos para los inversores

El análisis de Bain sobre los desequilibrios registrados durante el primer semestre muestra una desaceleración general de la inversión y de las operaciones de compra, aunque con comportamientos muy distintos según el sector. Con el elevado volumen de capital pendiente de invertir, los gestores se ven obligados a buscar oportunidades tanto en sectores con mayor visibilidad y confianza (“zonas verdes”) como en aquellos afectados por una mayor incertidumbre (“zonas rojas”).

Según Bain, el sector tecnológico se sitúa en una posición intermedia. La incertidumbre sobre el impacto de la IA en la industria tecnológica y, especialmente, en el software, provocó una caída del 70% en el valor de las operaciones tecnológicas entre el cuarto trimestre de 2025 y el primero de 2026, debido a la reducción de las grandes transacciones en software.

El “SaaSpocalypse” afecta menos a las valoraciones privadas

El informe ofrece además una de las primeras perspectivas concretas sobre cómo esta incertidumbre vinculada a la IA ha impactado en las valoraciones privadas del software y la tecnología. Un análisis exclusivo de MSCI sobre las valoraciones de buyouts en el primer trimestre muestra que las valoraciones del software en carteras de private equity descendieron aproximadamente un 8% hasta el 31 de marzo.

Aunque esta caída fue muy inferior a la registrada en los mercados cotizados, sigue siendo relevante. Además, el ajuste fue mucho más moderado en Europa, donde las valoraciones descendieron un 4,2%, frente al 8,9% registrado en Estados Unidos.

Mientras los inversores especializados en tecnología se adaptan a las nuevas realidades derivadas de la IA, Bain prevé que la incertidumbre sobre las valoraciones del software y otros sectores fuertemente afectados por esta tecnología continúe durante algún tiempo. Mientras tanto, muchas firmas están redirigiendo capital y recursos hacia negocios considerados menos expuestos a la disrupción de la IA y a la volatilidad macroeconómica.

El coste de las operaciones alcanza máximos históricos

Bain presenta también un índice de coste de las operaciones que combina múltiplos de adquisición y costes de financiación. Este indicador se encuentra actualmente en niveles récord, lo que sugiere que las operaciones de private equity son hoy más caras que en cualquier otro momento de la historia del sector.

Esta realidad refuerza la necesidad de generar valor operativo y crecimiento de beneficios. El marco desarrollado por Bain, denominado “12 es el nuevo 5”, refleja esta nueva realidad: una operación que hace diez años requería un crecimiento anual del EBITDA del 5% para generar un retorno con un múltiplo de 2,5 veces, hoy necesita aproximadamente entre un 10% y un 12%.

Actividad estable a corto plazo, pero sin señales claras de recuperación

Para evaluar las perspectivas de la segunda mitad de 2026, Bain analiza datos adelantados de Ontra, plataforma de flujos de trabajo basada en IA para mercados privados que procesa un elevado volumen de acuerdos de confidencialidad (NDA).

Históricamente, el volumen de acuerdos de confidencialidad firmados suele anticipar el cierre de operaciones aproximadamente tres meses después. Los últimos datos apuntan a que la actividad del private equity permanecerá prácticamente estable hasta julio de 2026, lo que refleja estabilidad, aunque todavía sin indicios claros de una recuperación amplia y sostenida.

Persisten los problemas de liquidez y desinversión

La actividad de desinversión continúa bloqueada, y Bain observa pocos avances en la relajación del cuello de botella en las salidas y la escasez de liquidez que viene ralentizando el ciclo de capital del sector desde hace años.

La industria acumula cuatro años consecutivos de distribuciones históricamente bajas en relación con el valor liquidativo (NAV), lo que ha alargado los ciclos de inversión y los periodos de tenencia hasta aproximadamente siete años, muy por encima de las medias históricas. Paralelamente, las firmas de private equity mantienen cerca de 33.000 compañías en cartera pendientes de venta.

A pesar de las crecientes tensiones sobre las valoraciones, un segundo análisis exclusivo de MSCI aporta un dato tranquilizador: aproximadamente el 75% de los activos de buyout siguen vendiéndose por encima de su penúltima valoración trimestral, manteniendo una tendencia coherente con los patrones históricos.

La captación de fondos sigue siendo un desafío

La recaudación de fondos continúa siendo complicada. Bain destaca que, aunque se han producido cierres destacados en 2026, como el North America Fund XIV de KKR o el Asia Fund VI de Bain Capital, el mercado sigue siendo altamente polarizado.

Los fondos con sólidos historiales de distribución a inversores (DPI) y elevadas tasas internas de retorno (IRR) continúan captando capital con relativa facilidad, mientras que el resto afronta un entorno mucho más difícil.

Según una reciente encuesta de ILPA, aunque la mayoría de los inversores institucionales mantiene o incrementa su exposición al segmento de buyouts, aproximadamente uno de cada cinco está reduciendo sus asignaciones debido a presiones de liquidez y dudas sobre la rentabilidad futura.

Cuatro prioridades para las firmas que quieran liderar la próxima etapa

Bain identifica cuatro principios clave para las firmas mejor posicionadas:

  • Aplicar las nuevas reglas económicas de las operaciones: con múltiplos y costes de financiación en máximos, mantener los niveles históricos de rentabilidad exige una apuesta mucho mayor por la creación de valor.
  • Acelerar la adopción de la IA: la inteligencia artificial se está convirtiendo rápidamente en uno de los principales motores de creación de valor. No actuar ya es, en sí mismo, una decisión estratégica.
  • Evitar quedarse atrapado en la fase intermedia de la inversión: es el momento en el que más valor suele perderse. Los patrocinadores deben revisar periódicamente sus planes de creación de valor y ajustar incentivos y talento cuando sea necesario.
  • Concentrar los recursos en los ganadores: generar un retorno por un múltiplo de 5 sobre una inversión que ya prometía un múltiplo de tres aporta más valor que mejorar ligeramente una inversión con perspectivas más moderadas. Los mayores retornos provienen de potenciar los activos ganadores.

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