El campo español levanta la voz contra el acuerdo UE-Mercosur abanderado por el Gobierno de Sánchez

El campo español levanta la voz contra el acuerdo UE-Mercosur abanderado por el Gobierno de Sánchez

El acuerdo UE-Mercosur, un hito a nivel comercial para ambos bloques, despierta sin embargo una enconada resistencia en el sector agroalimentario español, preocupado por el impacto (millonario, según sus cálculos) que tendrá para los productores de carne, cítricos o arroz, entre otros.

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«Hoy estamos más desprotegidos y más atemorizados que ayer», «deja a sectores muy tocados», «es absolutamente perjudicial», «lo vamos a pasar muy mal» o «ha habido falta de sensibilidad» son sólo algunas de las reacciones al documento de organizaciones agrarias y cooperativas, a falta de conocer todavía la letra pequeña.

En declaraciones a Efe, diferentes representantes del sector coinciden en denunciar que el agroalimentario ha sido «moneda de cambio» en unas negociaciones que se prolongaron durante veinte años, reflejo de su complejidad.

Portavoces de agricultores y ganaderos critican también al Gobierno español por ser uno de los países «abanderados» del acuerdo y ya empiezan a exigir que se adopten medidas «correctoras» si el texto no sufre modificaciones de calado durante el proceso de ratificación.

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La organización agraria COAG estima que la entrada en vigor del pacto con Mercosur puede suponer una pérdida de 2.700 millones de euros anuales sólo al sector ganadero español -mueve más de 16.000 millones al año-, y los productores de cítricos valencianos advierten de que el acuerdo «hipoteca» su futuro.

En un documento interno, Cooperativas Agro-alimentarias de España recordaba recientemente que aunque la UE a nivel global presenta un balance comercial positivo respecto a Mercosur -es decir, que le vende más de lo que le compra-, en materia agraria existe un déficit comercial de casi 16.000 millones de euros.

«No se puede negar que hemos tenido que hacer significativas concesiones para garantizar un resultado equilibrado, integral y ambicioso», reconoció el comisario europeo de Agricultura, Phil Hogan, a la hora de informar sobre el acuerdo el pasado viernes.

Hoy mismo, el Gobierno francés -uno de los más reticentes al pacto con el bloque formado por Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay como consecuencia de la influencia de su importante sector agrícola- lanzaba una advertencia: el país «todavía no está listo» para ratificar el documento.

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En España, por el contrario, el ministro en funciones de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha defendido que el acuerdo es positivo para los intereses del sector agroalimentario español en su conjunto, no sin avanzar que se podrían adoptar medidas «correctoras» para las áreas perjudicadas.

«Hay una falta de sensibilidad del Gobierno de España, el país ha sido uno de los grandes impulsores del acuerdo pero hay productos mediterráneos, como los cítricos, que no han sido tenidos en cuenta. Son sectores pequeños para el conjunto de la UE, pero con mucho impacto social, económico y ambiental aquí», señala a Efeagro el responsable de Internacional en Cooperativas, Gabriel Trenzado.

El acuerdo establece una serie de contingentes, diferenciados por productos, que disfrutarán de menores aranceles.

El campo español insiste, además, en que los controles medioambientales no son tan estrictos en estos países como a nivel comunitario, e inciden en que eso les da una ventaja competitiva al facilitar bajar los precios.

«No es sólo el efecto de este acuerdo, sino su suma con otros como los ya firmados con Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Eso implicará una entrada de mayor volumen de carne en la UE», apunta el director de Relaciones Internacionales de Asaja, Ignacio López.

El secretario general de COAG, Miguel Blanco, considera que el rechazo parcial de Francia «abre alguna expectativa» para mejorar el tratado, que en los términos conocidos hasta hoy es «absolutamente perjudicial» para España, e incluye en la lista de principales damnificados a los cultivadores de remolacha por el previsible aumento de las importaciones de azúcar sudamericano.

Del lado de UPA, un portavoz critica que el Gobierno «no se haya puesto del lado de los productores y hayan hecho muy poco o más bien nada para defender al sector primario español».

Aunque el pacto UE-Mercosur es censurado de forma unánime por los representantes del campo, admiten que también puede beneficiar a algunas áreas concretas, fundamentalmente aceite de oliva, vino, embutidos, transformados de frutas y hortalizas o productos lácteos como el queso.