BBVA hace caso omiso a la Audiencia Nacional y no entrega los contratos con Villarejo

BBVA hace caso omiso a la Audiencia Nacional y no entrega los contratos con VillarejoFrancisco González y Carlos Torres, expresidente Ejecutivo y presidente Ejecutivo del BBVA, respectivamente. González sigue como presidente de Honor y de la Fundación, pese al escándalo Villarejo. / EFE

El juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón requirió el pasado 14 de febrero al BBVA para que aportara, en el plazo de 72 horas que expiraron el lunes 18 del mes pasado, toda la documentación relacionada con los servicios prestados por la empresa del excomisario José Villarejo a la entidad. BBVA ha hecho caso omiso de esa petición, al menos en su totalidad.

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La decisión del titular del juzgado central de Instrucción número seis, que fue adelantada por moncloa.com, se enmarcaba dentro de la «operación Trampa», novena pieza separada del denominado caso Tándem, que investiga las actividades del expolicía.

Aunque fuentes del banco indicaron el día de la petición que el BBVA ha colaborado y colaborará con las autoridades judiciales, respetando los principios y garantías que rigen este tipo de procedimientos, lo cierto es que desde el banco presidido por Carlos Torres no se ha enviado la información requerida por el juez. Ahora, el magistrado podría ordenar un registro de la sede del BBVA en busca de esos contratos.

El BBVA reconoció en noviembre de 2018 que contrató los servicios del Grupo Cenyt, entramado societario propiedad de Villarejo para diversos servicios, entre los que estarían evitar que en 2004 la constructora Sacyr se hiciera con el control de la entidad.

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Con este encargo, el banco habría accedido a más de 15.000 conversaciones telefónicas de altos cargos del entonces Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, además de políticos, empresarios e incluso periodistas y directivos de la entidad.

En concreto, los pinchazos revelan las estrechas relaciones de poder entre el Ejecutivo socialista y el Banco Santander de Emilio Botín, principal rival de BBVA, además de maniobras para lograr que Sacyr ganara presencia en el Consejo de Administración y promoviera la caída de Francisco González.

Todo ello sin olvidar el enciendo del edificio Windsor, donde Deloitte guardaba la documentación sobre la venta de FG Inversiones Bursátiles que podrían reflejar irregularidades contables por 757 millones de pesetas, 4,5 millones de euros.

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