La ‘puntilla’ a las plantas Alcoa en La Coruña y Avilés: no podrán ir a subasta interrumpibilidad

La ‘puntilla’ a las plantas Alcoa en La Coruña y Avilés: no podrán ir a subasta interrumpibilidadTrabajadores de Alcoa protestan frente al polideportivo San Francisco Javier, en La Coruña, donde se celebró un acto político del PSOE en el que participó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. EFE/ Moncho Fuentes

Las plantas de Alcoa en La Coruña y Avilés (Asturias) no podrán presentarse a la subastas de interrumpibilidad para el segundo semestre del año, al haber renunciado a prestarlo en el año en el que le fue asignado, ha dicho el director general de Operación de REE, Miguel Duvison.

PUBLICIDAD

Duvison, en una rueda de prensa celebrada este jueves previa a la Junta de Accionistas de mañana, ha señalado que, cuando un proveedor del servicio renuncia a prestarlo en el año en que le fue asignado no puede presentarse a la subasta siguiente, con lo cual las factorías de Alcoa que han renunciado a la prestación durante el primer semestre de este año no podrán hacerlo. Ambas plantas de Alcoa, por mucho que se empeñe el Gobierno con cantos de sirena de posibles compradores, están condenadas al cierre dejando a miles de trabajadores, directos e indirectos, en la calle y con el impacto negativo en toda la zona que supone el cierre de unas instalaciones de estas características.

Alcoa se adjudicó 400 megavatios (MW) de los 2.600 MW en la subasta de interrumpibilidad para prestar el servicio en el primer semestre del año, que fue celebrada en diciembre.

Según Duvison, el cese de actividad en las factorías de Alcoa de A Coruña y Avilés, que tienen un impacto del 0,6 % en la demanda eléctrica en España, llevará a que en 2019 el consumo sea plano o incluso por debajo del de 2018.

PUBLICIDAD

Duvison ha indicado que, de no producirse un incremento de actividad, el cese de esas dos factorías puede llevar a que el moderado crecimiento, del 0,4 %, que hubo en 2018 sea incluso inferior.

Respecto a la introducción de cambios en las subastas de interrumpibilidad, que convoca el Gobierno y organiza REE, Duvison ha dicho que no hay tiempo de aquí a la próxima puja, que tendrá lugar en junio, para que se introduzcan cambios drásticos en la metodología, aunque exista voluntad a futuro.

En este sentido, ha dicho que las subastas evolucionarán para ser un mecanismo más eficaz y menos costoso, pero de aquí a junio no hay tiempo para que eso se produzca.

En cuanto a que las subastas de interrumpibilidad se hayan saldado con precios menores a las precedentes, el director general de Operación de REE ha manifestado que si el precio es inferior, es por voluntad de los oferentes, ya que los precios son resultado de las ofertas que presentan las industrias, pues el mecanismo no fija el precio.

PUBLICIDAD

Respecto al proyecto de real decreto del Estatuto para Consumidores Electrointensivos, ha manifestado que supone un paso, una precisión de instrumentos que pueden ayudar a las grandes industrias.

Con relación al impacto en la seguridad del suministro de la salida del sistema de la generación con carbón, ha manifestado que hay tiempo más que suficiente hasta 2030, horizonte del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) y fecha en la que se prevé que el 74 % de la generación sea renovable, para «hacer las cosas de manera razonable» y compatible con la seguridad del suministro.

Duvison ha querido transmitir un «mensaje de tranquilidad» porque la salida de tecnologías siempre se ha hecho de forma acompasada con la entrada de otras.

Con relación al impacto que puede tener en determinadas zonas de España, como Asturias, donde hay una mayor concentración de plantas térmicas, Duvison ha reconocido que «en la zona asturiana hay algunos grupos notablemente importantes desde el punto de vista de la seguridad del suministro» y algunos puntos de la red requerirán allí refuerzos para que se compatible el cierre del carbón con la seguridad del suministro.

También se ha referido a la demanda de acceso solicitada para proyectos eólicos, que ha dicho que es de más del 80 % que el contingente de potencial eólico previsto para 2030, pero no todo llegará a ser un proyecto industrial implantado, por lo que el Gobierno «está trabajando para diferenciar el grano de la paja» y «si representa un interés finalista de producir megavatios, salga adelante».