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Agricultura impulsa el cultivo del pistacho con ayudas de cuatro millones

Carnero clausura una jornada de Acor sobre este producto

La Junta de Castilla y León ha destinado desde 2010 ayudas por importe de cuatro millones de euros (1,6 millones en el año 2018) para impulsar el cultivo del pistacho en la Comunidad, uno de los considerados cultivos alternativos por el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (Itacyl), que ha experimentado “una progresión importante” y que ya alcanza las 1.700 hectáreas y los 370 productores, en su mayoría agrupados en cooperativas.

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En concreto, según la Junta, se dieron 2,6 millones de ayudas para 60 expedientes de primera instalación, casi la mitad en el año 2018, mientras que se concedieron ayudas por importe de 1,4 millones de euros en la Comunidad, en este caso para planes de mejora correspondientes a un total de 47 expedientes.

El consejero de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, Jesús Julio Carnero, que hoy clausuró en Valladolid la jornada ‘El pistacho: una alternativa de cultivo en Castilla y León’, organizada por las cooperativas Acor y Piñonsol, recordó que las ayudas del Ejecutivo autonómico para este cultivo comenzaron en el año 2010 con dos expedientes, una cifra que en 2018 alcanzó los 39, además de que puso de relieve la fórmula del asociacionismo de los productores de pistacho además de la relevancia de la alternancia en un momento en el que el cambio climático “nos obliga a abrir los ojos” y estudiar cómo hacer más rentables las explotaciones, algo en lo que el pistacho es “un buen ejemplo”.

Para fomentar el cultivo del pistacho, la Junta de Castilla y León dispone de ayudas económicas, tanto para el establecimiento como para la mejora; o la labor del Itacyl. En esta última materia, el Instituto Tecnológico Agrario está elaborando un mapa con las zonas de la Comunidad en las que sus condiciones climatológicas favorecen la implantación del pistacho, y que sobre todo se encuentran en las provincias de Zamora, Valladolid y norte de Ávila o Salamanca; y un estudio de la implantación relacionado con los productos alternativos, como son los pistachos, las avellanas o los nogales.

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Teniendo en cuenta la trayectoria de los últimos años y el trabajo que se está haciendo, el consejero auguró a estos productos “un futuro prometedor” en función de las condiciones climatológicas “a las que nos estamos viendo abocados”, sentenció.

El pistacho se presenta como un cultivo alternativo “muy interesante” por el importante déficit para el abastecimiento del consumo tanto en España como en la Unión Europea, pero también por su alta rentabilidad, ya que sus ingresos, una vez entrado en producción, se sitúan entre 6.000 y 8.000 euros por hectárea, sin contar con otros procesos de transformación que permitirían incluso duplicar estos ingresos.

Las necesidades principales de los pistachos son veranos largos y calurosos en los que la humedad ambiental no sea excesiva, inviernos fríos o muy fríos, lluvia moderada, zonas ventosas que faciliten la polinización, suelos franco-arenosos, calcáreos, profundos, bien drenados y con un pH alrededor de 6-8.

El trabajo realizado por el Itacyl, en colaboración con productores e industria agroalimentaria, ha llevado a la identificación de hasta 36 cultivos diferentes, que son una alternativa seria al cereal en la Comunidad. En concreto se han identificado siete cultivos leñosos (pistacho, almendro, olivo, nogal, avellano, trufa y otros frutales); 18 cultivos herbáceos (quinoa, camelina, adormidera, trigo sarraceno, trigo fuerza, estevia, teff, azafrán, cannabis de uso medicinal, maíz dulce, alpiste, lúpulo, sorgo, kale, espelta, mijo, calabaza de cabello de ángel y espárragos; y 11 cultivos arbustivos (lavandín y lavanda, salvia, mejorana, romero, genciana, arándano, frambuesa y otros frutos rojos, hijono, ciprés, otras aromáticas y medicinales).

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