La gestora estadounidense Apollo Global Management negocia la venta de MidCap Financial Investment Corp. (MFIC), su fondo cotizado de crédito privado, en una operación valorada en alrededor de 3.000 millones de dólares (2.553 millones de euros al cambio actual), según informa The Wall Street Journal (WSJ).
El diario, que cita fuentes conocedoras del proceso, apunta que no existe garantía de que las conversaciones deriven en el cierre de la operación, que da muestra de las crecientes presiones que afrontan los fondos privados por las peticiones de reembolso de los inversores minoristas.
De hecho, en el último trimestre, los partícipes de este vehículo privado de Apollo solicitaron retirar el equivalente al 11 % de las participaciones del fondo, que invierte en préstamos concedidos por MidCap Financial, la plataforma de financiación directa de Apollo centrada principalmente en empresas medianas y adquirida por la gestora en 2013.
El potencial comprador sería previsiblemente otra sociedad de desarrollo empresarial (BDC, por sus siglas en inglés), que podría utilizar acciones propias para adquirir MFIC.
Apollo ha utilizado efectivo este año para recomprar acciones
Según el diario estadounidense la tasa de impagos del fondo aumentó hasta el 5,3 % en el primer trimestre, frente al 3,9 % registrado en diciembre, mientras que la cotización de MFIC se sitúa en torno al 85 % del valor neto de sus activos, reflejo de la preocupación de los inversores por futuras pérdidas.
La compañía ha utilizado efectivo este año para recomprar acciones, después de que el mercado castigara el valor del fondo con fuertes descuentos respecto a su patrimonio neto.
Según el rotativo, las BDC cotizadas acumulan meses negociándose con descuentos por el temor al incremento de pérdidas, especialmente en préstamos vinculados a compañías de software. En paralelo, firmas como Blackstone, Apollo y Blue Owl Capital impulsaron en los últimos años versiones privadas de estos fondos para reducir la exposición a la volatilidad bursátil.
MFIC prácticamente paralizó la concesión de nuevos préstamos este año y está destinando buena parte del efectivo obtenido por amortizaciones a recomprar acciones y reducir deuda propia. El fondo registró unas pérdidas netas de 61 millones de dólares en el primer trimestre debido al aumento de impagos y a la rebaja en la valoración de sus préstamos.


