El número de ocupados creció en 486.000 personas en el segundo trimestre de este año, hasta la cifra récord de 22.779.000, en un periodo habitualmente bueno para el empleo por la campaña de verano, mientras que la tasa de paro volvió a descender del 10 % y se situó en el 9,87 %, la más baja desde el primer trimestre de 2008.
El aumento de la ocupación tiene su base en el tirón del empleo en el sector servicios, con 394.000 ocupados más, lo que supone el 81% del total de los empleos creados, y entre las personas extranjeras, con 240.000 ocupados más, en un trimestre marcado por el proceso extraordinario de regularización, si bien la encuesta de población activa (EPA) publicada este martes no detalla cuántos de esos trabajadores extranjeros proceden de nuevas regularizaciones
Para el sindicato USO, el sector servicios lideró con creces la bajada con 28.498 parados menos, motivado por el inicio de la temporada de verano y la hostelería. Por el contrario, el colectivo “Sin Empleo Anterior” aumentó en 4.298 personas debido al fin del curso académico y la incorporación de jóvenes al mercado.
Contratación al alza, pero marcada por la precariedad
Aunque las cifras absolutas mejoran, el tipo de jornadas y modalidades contractuales revela una notable fragilidad en el mercado laboral. La temporalidad sigue siendo elevada: los contratos temporales alcanzaron el 58,54% del total, señala USO
Dentro de la contratación indefinida, una parte muy significativa corresponde a fijos discontinuos. En concreto, casi el 38% de toda la contratación indefinida del mes, se realizaron bajo esta modalidad intermitente que no garantiza ingresos estables durante todo el año.
A esto se suma el aumento de la parcialidad: los contratos indefinidos a tiempo parcial crecieron avanzando a un ritmo anual del 22,08%, por encima del crecimiento de la jornada completa.
En palabras de Joaquín Pérez, secretario general de USO: “celebramos la cifra récord de afiliados a la Seguridad Social, pero la caída del desempleo en junio, fuertemente vinculada a los contratos estacionales del sector turístico, vuelve a poner de manifiesto las debilidades del mercado laboral”. Y continúa: “en definitiva, la estacionalidad de junio maquilla un problema de fondo”.


