A BP le cuesta 24.000 millones de dólares su salida de Rusia

A BP le cuesta 24.000 millones de dólares su salida de Rusia

03 mayo, 2022
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Actualizado: 03 mayo, 2022 14:02
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 La petrolera BP registró unas pérdidas atribuidas de 20.384 millones de dólares (19.385 millones de euros) en el primer trimestre del año tras salir del mercado ruso por la invasión de Ucrania, pero en cambio vio incrementados los ingresos por el alza de los precios del crudo. Las cuentas de BP muestran un efecto negativo de 24.000 millones de dólares, como consecuencia de su salida de la rusa Rosneft al deshacerse del 19,75 % de participación que tenía la empresa rusa.

Esas pérdidas contrastan con los beneficios atribuidos de 4.667 millones de dólares (4.438 millones de euros) obtenidos en el mismo periodo de 2021, según un comunicado remitido a la Bolsa de Londres, y reflejan la salida de la petrolera del mercado ruso a causa de la invasión de Ucrania ordenada por el Kremlin a finales de febrero.

El consejero delegado de BP, Bernard Looney, señaló que los resultados responden también a la guerra en Ucrania y a «la volatilidad en los mercados energéticos».

Los inversores han valorado el beneficio subyacente ajustado de reposición, que en el trimestre llegó a 6.245 millones de dólares, un ascenso del 137 % frente al mismo periodo de 2021.

La empresa se benefició por el fuerte incremento del precio del petróleo en la primera mitad del año, hasta situarse actualmente en torno a los 107 dólares el barril debido al incremento de la demanda de crudo en todo el mundo al reabrirse las economías tras las restricciones que se habían impuesto por la covid-19.

Los precios también subieron cuando estalló la crisis en Ucrania, ya que Rusia es el segundo exportador mundial de petróleo y es además el principal exportador de gas natural del mundo.

Las pérdidas antes de impuestos llegaron en el trimestre a 17.540 millones de dólares, frente a los beneficios antes de impuestos de 6.542 millones de dólares en los tres primeros meses de 2021, según indicó BP en un comunicado remitido a la Bolsa de Londres.

Los ingresos totales en los tres primeros meses del año llegaron a 51.220 millones de dólares, un ascenso del 40,3 % frente al mismo periodo del año pasado, añadió la empresa, que divulga sus resultados en dólares porque es la divisa en que cotiza el crudo.

Tras conocerse los resultados, las acciones de la compañía subían el 2,92 % hasta situarse en 403 peniques (475 céntimos).

Según Susannah Streeter, analista de mercados de la firma Hargreaves Lansdown, los precios del petróleo han subido un 40 % desde el comienzo de la guerra y hay una expectativa cada vez mayor de que la Unión Europea prohibirá las exportaciones de crudo ruso, por lo que «el precio se mantendrá elevado, lo que ayudará a BP a recuperar el costo de su onerosa salida» de Rosneft.

Las compras de BP en el periodo llegaron a 27.808 millones de dólares, un 77,6 % más que en el primer trimestre de 2021, en tanto que los gastos de producción totalizaron entre enero y marzo 6.975 millones de dólares, un alza del 1,7 % frente al mismo periodo de 2021.

Según la empresa, los gastos de distribución y administración se situaron en 3.080 millones de dólares, una subida del 17,7 % frente al primer trimestre del año pasado.

La deuda de BP bajó hasta los 27.500 millones de dólares, en tanto que la empresa ha anunciado una recompra de acciones por 2.500 millones de dólares a fin de reducir aún más su deuda.

El responsable de petróleo y gas de la organización ecologista Greenpeace, Rosie Rogers, calificó de «juego enfermizo» que BP consiguiese duplicar ganancias debido a una «guerra cada vez más mortal de Rusia en Ucrania» y, «a medida que aumenta el número de muertos, más dinero fluye hacia las arcas de BP».

Tras conocerse los resultados, varios políticos de la oposición británica, entre ellos el líder laborista, Keir Starmer, pidieron al Gobierno conservador que imponga a la compañía energética un impuesto sobre ganancias extraordinarias porque muchos hogares tienen dificultades para afrontar el alza de las facturas energéticas.

Sin embargo, el primer ministro británico, Boris Johnson, declaró hoy a la cadena ITV que un impuesto así puede perjudicar a la inversión en el país, necesaria, dijo, para «mantener bajos los precios energéticos» a largo plazo. 

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