Tubacex analiza la posibilidad de presentar un expediente de regulación de empleo temporal (ERTE) ante la caída de las ventas de tubos por el cierre del estrecho de Ormuz, han informado fuentes sindicales, aunque la dirección no se ha pronunciado.
La dirección y los sindicatos negocian desde hace dos años el nuevo convenio para la firma, cuyas plantas principales están en Llodio y Amurrio (Álava). En los últimos dos meses ha habido paros parciales de dos horas en ambas factorías por las dificultades en las conversaciones, y ayer mantuvieron un nuevo encuentro.
Ha sido durante estas conversaciones cuando, según fuentes sindicales, se ha planteado la posibilidad de que se presente un ERTE, ante la caída de la actividad derivada de la guerra en Irán y la congelación de las inversiones en el sector del petróleo.
Un tercio de la facturación de Tubacex depende del petróleo
Aunque Tubacex tiene el negocio diversificado y solo un tercio de su facturación depende del petróleo -vende también al sector de la energía nuclear y la aeronáutica-, está sufriendo la reducción de la actividad, como todas las empresas del sector.
De hecho, el próximo viernes presentará sus cuentas del primer trimestre, en las que se espera una caída de los ingresos por esta reducción del mercado.
Hay que recordar que Tubacex está en una buena situación económica: cerró el 2025 con un beneficio neto de 15,9 millones de euros, aunque fuera un 30,5 % menos que el ejercicio anterior, y tiene una gran cartera de pedidos, incluyendo un contrato de mil millones en Abu Dabi que se ha visto afectado por el cierre de Ormuz.
Por ello, la empresa considera esta situación coyuntural y espera que se recupere al terminar la guerra, para cuando se espera un repunte de las inversiones en petróleo.
También el viernes se celebrará una nueva reunión entre la dirección y el comité para intentar llegar a un acuerdo sobre el convenio. La clave es que para solucionar la crisis del 2021 se pactó una congelación salarial de tres años, hasta el 2024, cuando terminó el pacto, pero, como no se ha renovado, el sueldo sigue sin subir.
Los sindicatos quieren un incremento que compense los años congelados, así como compromisos claros de inversión y apostar por las plantas de Llodio y Amurrio.


