El ministro de Transporte de Kazajistán, Nurlán Sauranbáev, declaró este martes a la prensa que el país centroasiático seguirá utilizando los trenes españoles Talgo tras el fin de su vida útil a pesar de haber llegado a un acuerdo de producción con la Suiza Stadler. La razón del cambio es que los trenes de Stadler están más adaptados a la idiosincrasia de los kazajos que los del fabricante español, más lujosos y rápidos, pero menos espaciosos.
«Tenemos más de 700 vagones Talgo. No vamos a renunciar a ellos. Simplemente no produciremos nuevos porque la planta donde se fabricaban ahora produce vagones Stadler, ya que la planta Talgo-Tulpar (en Astaná) fue adquirida por esta empresa», afirmó Sauranbáev en una rueda de prensa.
La vida útil de los vagones Talgo es de 40 años, y que forman parte de un total de 26 trenes que circulan en todas las rutas kazajas.
Los últimos quedaron ensamblados en 2022, mientras que el más antiguo data de 2003.
Las autoridades kazajas optaron por los vagones Stadler por dos razones principales, explica el ministro.
Kazajistán reconoce que los trenes Talgo son más rápidos, lujosos y tecnológicamente más avanzados que los de Stadler, pero los del fabricante suizo son mas espaciosos y más adaptados a los gustos y necesidades de los kazajos
«En primer lugar, ahora compartimos las vías de trenes de mercancías y pasajeros, y dado el estado actual de las vías (57 % de deterioro), el tiempo de viaje entre Astaná y Almaty casi se ha duplicado llegando a entre las 18 y 21 horas», relató.
El ministro comparó los vagones Talgo con «Mercedes en carreteras en mal estado», ya que los trenes españoles podían viajar a 160 kilómetros por hora y realizar la ruta en 11 horas entre las dos principales ciudades del país.
La segunda razón se debe a las preferencias de la sociedad kazaja, ya que «los vagones Talgo están destinados a pasajeros de clase ejecutiva, para que puedan viajar de Astaná a Almaty y volver en un mismo día».
Sin embargo, los clientes demandan vagones más amplios para poder llevar productos que no pueden llevar en un avión, como alimentos.
«Por ejemplo, las abuelas van a Astaná y llevan regalos a sus nietos: carne, productos caseros, etc. Los trenes en nuestro país son como trenes de comida», explica.
En este sentido, los vagones Stadler son más espaciosos, tienen un tamaño muy similar a los rusos, algo a lo que la sociedad kazaja está acostumbrada y, aunque no pueden circular a la misma velocidad que los Talgo, el actual mal estado de las vías tampoco lo permite.
«El primer lote (de vagones Stadler) estará listo a finales de este año», añade.
Kazajistán ha adquirido 557 vagones de la empresa suiza.


