Los accionistas de Talgo votan el nuevo consejo tras la toma de control del Gobierno vasco

Talgo celebra este martes una junta extraordinaria de accionistas en la que someterá a votación la reorganización de su consejo de administración tras el cambio accionarial que se ha producido con la entrada en su capital del Gobierno vasco a través de las entidades bancarias que controla con la comparsa empresarial de Sidenor y el apoyo financiero de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) a cambio de que el PNV ‘trague’ con todos los casos de corrupción que asolan al Gobierno y a la familia de Pedro Sánchez, tal y como pactaron en julio de 2025 tanto el líder socialista y el nacionalista vasco Imanol Pradales.

Esta junta se celebra en Álava, adonde ha vuelto la sede de Talgo, después de que el consorcio encabezado por el Gobierno vasco, con sus participadas BBK, Vital y el fondo público Finkatuz, con el presidente de la siderúrgica Sidenor, José Antonio Jainaga, investigado por la Audiencia Nacional, comprara parte de las acciones de la compañía de la sociedad instrumental Pegaso (el fondo Trilantic y parte de los Oriol, la familia fundadora del fabricante de trenes).

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el lehendakari del País Vasco, Imanol Pradales, mantuvieron una reunión en la Moncloa en julio de 2025 donde acordaron la entrada de la Sepi en Talgo bajo la tutela del PNV, a cambio de agachar la cabeza en los asuntos de corrupción que azotan al líder socialista tanto en el ámbito familiar como en el seno del PSOE y de su Gobierno.

El Gobierno vasco, con el 19,5%, se ha convertido n el mayor accionista de Talgo a través de BBK, Finkatuz y Caja Vital

Si embargo, ese acuerdo quedó en un limbo ante la falta de dinero tanto del Gobierno vasco como de Sidenor. Fue entonces cuando llegó el pacto Sánchez-Pradales y la SEPI desbloqueo la venta al formalizar su entrada en Talgo, fruto de una ampliación de capital, con un 7,8 %, el mismo porcentaje que tienen Jainaga, Finkatuz y BBK, respectivamente, que forman el consorcio, cuya participación, sumando la de Vital del 3,9 %, asciende al 27,4 %. Es decir, que el Gobierno vasco, con el 19,5%, se ha convertido el mayor accionista de Talgo, seguido de Jainaga, del que se supone que va a ser el empresario que va a liderar el nuevo proyecto, que contará con el mismo porcentaje que la Sepi, el 7,8%.

Por su parte, Pegaso, tiene un 9,3 % del capital de Talgo; Torrblas (de la familia Torrente Blasco), un 5 %; Torreal (Juan Abelló), un 3,2 %; autocartera, un 0,7 %, y el resto cotiza en el mercado bursátil.

Como consecuencia de dichos cambios accionariales, en diciembre pasado, se conformó un nuevo órgano de gobierno en el que entraron como consejeros dominicales en representación del consorcio Jainaga y Maite Echarri, cuyos nombramientos deberá ratificar la junta extraordinaria.

También se someterá a votación el nombramiento de Juan Antonio Sánchez Corchero como consejero dominical en representación de la SEPI, así como de Arantza Estefanía y Ricardo Chocarro como consejeros externos independientes.

Dimisión de Gonzalo Urquijo

Por otro lado, Gonzalo Urquijo, que era consejero delegado de Talgo hasta el pasado 17 de diciembre, cuando se celebró el primer consejo de administración tras el cambio accionarial, presentó el pasado 15 de enero su dimisión como consejero que se iba a someter a votación de la junta extraordinaria.

Además, en aquella reunión en diciembre, el consejo de administración acordó devolver la sede de Talgo a Álava, donde estaba ubicada en su origen, en 1942, año de su fundación, y nombrar director general a Rafael Sterling, directivo del fabricante desde 2022.

En cuanto al consejo, salieron entonces dos de sus miembros ( María José Zueco y Mario Álvarez), quedando conformado éste por Carlos de Palacio Oriol (presidente), José Antonio Jainaga, Maite Echarri, Antonio Oporto del Olmo, Marisa Poncela García y Gonzalo Urquijo (ya dimitido).

Jainaga, nuevo presidente de Talgo

Recientemente, el pasado 29 de enero, de Palacio Oriol presentó su dimisión para ceder el testigo de la presidencia a Jainaga, quien le ha solicitado que se mantenga al frente de la Fundación Talgo, desde donde podrá seguir apoyando a la compañía e impulsando sus valores.

De Palacio Oriol llegó a Talgo como consejero dominical en 1998, en representación de su participación accionarial y la de sus hermanos, y dos años después quedó nombrado vicepresidente y, en 2002, presidente.

Durante sus 24 años de presidencia la compañía ha cuadruplicado su plantilla, al tiempo que ha incrementado su presencia internacional con hitos tan relevantes como el proyecto de alta velocidad Meca-Medina en Arabia Saudí o la entrada en mercados centroeuropeos, como Alemania y Dinamarca, o de países como Rusia, Kazakistán, Uzbekistán o Egipto.

Además, en 2015, lideró la salida a bolsa de la compañía y, en los dos últimos años, el proceso de desinversión final del fondo Trilantic, devolviendo la sede y la gestión a los orígenes vascos de la empresa y de su abuelo y fundador de Talgo, José Luis de Oriol y Urigüen. Talgo tuvo que abandonar el País Vasco en la década de los 70 por los asesinatos y extorsión diaria de los terroristas a empresarios y a la sociedad en general, en los que se denominó y quedó en la historia de España como los ‘años de plomo’. Sus herederos políticos, que conforman Bildu, son hoy socio satélite de Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados.

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