Los datos han sido expuestos por el secretario general de USO, Joaquín Pérez, y el secretario general de USO-Extremadura, Luis Manuel Gil, en una rueda de prensa que también ha servido para dar el pistoletazo de salida oficial al 13 Congreso Confederal del sindicato, que en menos de una semana se celebrará en Badajoz (20-22 de mayo) bajo el lema, La fuerza de estar juntos.

Pobreza salarial: uno de cada dos trabajadores se alimenta menos o peor por la inflación

El sindicato USO ha presentado este miércoles en Badajoz los resultados de un sondeo demográfico encargado a la empresa IO Investigación para radiografiar el impacto real de la inflación en la vida cotidiana de las personas trabajadoras. La conclusión del estudio es demoledora: un 43% de las personas, es decir, una de casi dos, que tienen un salario han recortado en lo más básico, la alimentación. Compran menos alimentos o de peor calidad que hace cinco años. Es, apunta USO, el peor ejemplo de pobreza salarial.

Sondeo demográfico que revela el deterioro del poder adquisitivo de la clase trabajadora, sumida en la pobreza salarial

Los resultados de la encuesta confirman, con datos, lo que USO lleva denunciando en sus textos y reivindicaciones: los salarios no han crecido al ritmo de los precios, y esa brecha está empobreciendo a quienes trabajan.

El 78,5% de las personas encuestadas afirma haber visto subir su salario alguna vez en los últimos cinco años, pero ese porcentaje cae al 32% cuando se pregunta si lo ha hecho al menos tres veces, es decir, de forma prácticamente anual. Y de quienes sí han tenido alguna subida, el 70% reconoce que fue inferior a la inflación.

El dato más duro lo ha señalado directamente Joaquín Pérez: “un 43% de las personas, que tienen un salario, no hablamos de subsidios, han tenido que recortar lo más básico, la alimentación, desde 2021. Afirman que hoy compran menos alimentos o de peor calidad que hace cinco años. Eso es inconcebible y el peor ejemplo de que existe pobreza salarial”.

El impacto de la inflación se concentra especialmente en la alimentación, señalada por el 83,4% de los encuestados como la categoría más golpeada, seguida de la energía (64,7%) y, a mayor distancia, el ocio, la vivienda y el transporte. Solo uno de cada cinco trabajadores llega a fin de mes con holgura; el 46% lo hace justo, y un tercio reconoce dificultades.

Recortes en calefacción, ocio y ahorro

La austeridad se ha extendido a casi todos los ámbitos de la vida cotidiana. Casi el 60% gasta hoy menos en ocio que en 2021, y uno de cada cuatro ha reducido mucho esta partida.

En cuanto a la energía, solo el 11% mantiene el mismo consumo. La medida más adoptada ha sido recortar en calefacción o aire acondicionado, algo que ha hecho más de la mitad de la población encuestada.

“De nuevo hablamos de pobreza salarial si tenemos que asumir que un hogar en el que al menos hay una persona trabajadora en activo no puede poner la calefacción o el aire acondicionado lo que considere necesario para su bienestar”, subraya Pérez, que reclama una revisión automática de los salarios conforme al IPC.

El ahorro es hoy un lujo que sólo puede permitirse periódicamente el 24% de los encuestados. Ante un imprevisto, solo el 31,5% podría afrontarlo sin dificultad. El resto tiraría de ahorros, pediría ayuda externa o, directamente, no podría hacerle frente. En consecuencia, la mitad de los trabajadores ha recurrido en los dos últimos años a algún tipo de financiación para llegar a fin de mes.

Vivienda, brecha de género y reforma fiscal: las otras tres urgencias para combatir la pobreza salarial

El régimen de vivienda se revela como un poderoso indicador de vulnerabilidad económica: mientras que la media de personas con dificultades para llegar a fin de mes se sitúa en el 33,5%, entre quienes viven de alquiler ese porcentaje sube al 47,1%. Un 13% ha tenido que cambiar de vivienda en los últimos cinco años por motivos económicos.

Las mujeres salen peor paradas en prácticamente todos los indicadores: han tenido menos incrementos salariales (71,5% frente al 85% de los hombres), su capacidad de ahorro es menor (42,6% frente al 66,4% masculino) y han tenido que recortar más gastos. Para el secretario general de USO, “la mejor medida contra la brecha de género es una legislación laboral que no deje resquicios a la picaresca”, en referencia a la parcialidad, la rotación y la temporalidad que afectan de forma desproporcionada a las trabajadoras.

Pérez resume en tres ejes las políticas que USO considera urgentes: subida salarial ligada a un subíndice de productos básicos, reforma fiscal que grave más las rentas del capital, y un pacto de Estado por la vivienda. A ello suma la necesidad de una gran reforma laboral: “la de verdad, la que se escriba desde cero y que ataje los males endémicos que todos conocemos”.

Badajoz, escenario de un Congreso para reforzar la unidad interna

Con este diagnóstico sobre la mesa, USO, por otra parte, llega a su 13 Congreso Confederal con las prioridades claras y la energía de una organización que crece en un evento que se celebrará del 20 al 22 de mayo en Badajoz que acogerá un encuentro que reunirá a delegados y delegadas de todo el país para debatir y aprobar las líneas de acción del sindicato para el próximo mandato.

“La fuerza de estar juntos” no es solo el lema del 13 Congreso, es mucho más: la convicción de que la unidad sindical, el trabajo territorial y el arraigo en la clase trabajadora son la mejor herramienta para exigir los cambios que reflejan los datos de este sondeo.

USO llega al Congreso Confederal con el respaldo de lo que han construido sus Federaciones y Uniones, con Extremadura como ejemplo, y con la determinación de seguir siendo una voz clara para quienes trabajan y no llegan a fin de mes.

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