RTVE vuelve a estar en el centro de la polémica tras la emisión de una entrevista en el programa “Mañaneros 360”, conducido por Javier Ruiz, en la que María del Mar Suárez, auxiliar administrativa del Servicio Andaluz de Salud (SAS), fue presentada ante la audiencia como médica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Durante su intervención, Suárez criticó duramente al Gobierno andaluz de Juanma Moreno por los fallos en el cribado de cáncer de mama, un asunto especialmente sensible en el ámbito sanitario.
El escándalo se desató cuando se descubrió que la entrevistada no era profesional sanitaria, sino una trabajadora administrativa que anteriormente había ejercido como cocinera en el mismo hospital y que actualmente actúa como delegada sindical de UGT. A pesar de ello, apareció vestida con bata blanca y hablando con autoridad médica, mientras en pantalla se le identificaba únicamente como “Sanitaria Virgen del Rocío y afectada”.
El SAS reaccionó con rapidez, presentando una denuncia contra Suárez por presuntos delitos de usurpación de funciones públicas, revelación de secretos, injurias y calumnias. La institución subrayó en un comunicado la gravedad de permitir que “personas sin cualificación sanitaria se arroguen la representación de los profesionales en un asunto tan serio”.
Del comedor a la controversia mediática
Según los registros oficiales, Suárez ha trabajado durante más de dos décadas en el Hospital Virgen del Rocío, primero como cocinera y, desde 2021, como auxiliar administrativa. Su implicación sindical le había otorgado cierta visibilidad en conflictos laborales, pero nunca había ejercido funciones médicas ni sanitarias.
Durante la entrevista, llegó a acusar al SAS de “hacer desaparecer” historiales médicos y pruebas diagnósticas de mujeres afectadas por el cribado fallido. Posteriormente, la Consejería de Salud, dirigida por Antonio Sanz, desmintió tales afirmaciones, explicando que no hubo eliminación de pruebas, sino un problema informático temporal en los sistemas del servicio.
Críticas a RTVE y al uso partidista de la televisión pública
Este episodio ha reavivado el debate sobre la manipulación informativa, la ética periodística y el uso político de los medios públicos. Numerosos sindicatos médicos, el Colegio de Enfermería de Sevilla y asociaciones profesionales han condenado la falta de rigor de RTVE y han advertido sobre el daño reputacional que estos errores causan al personal sanitario.
Además, se acusa a RTVE de incurrir en un sesgo partidista, al ofrecer espacios que dan voz a testimonios poco contrastados y a críticos con la gestión de gobiernos autonómicos del Partido Popular. Este caso refuerza la percepción de que la televisión pública ha cruzado límites éticos en su cobertura informativa, mezclando opinión y hechos en temas de enorme sensibilidad social.
Una cuestión de ética y confianza pública
Expertos en comunicación advierten que presentar a una auxiliar administrativa como médica no solo constituye una manipulación informativa, sino que erosiona la confianza ciudadana en los medios públicos. En un contexto de polarización creciente, este tipo de prácticas amplifica la desinformación y pone en riesgo la credibilidad institucional de RTVE.
El Hospital Virgen del Rocío ha insistido en la importancia de distinguir entre personal sanitario y administrativo cuando se ofrece información pública, mientras el SAS y el Colegio de Enfermería reclaman preservar la voz y el prestigio de los verdaderos profesionales del sistema sanitario andaluz.
RTVE ante su crisis de credibilidad
Hasta el momento, la dirección de RTVE no ha ofrecido explicaciones claras sobre lo ocurrido ni ha anunciado medidas para evitar que se repitan situaciones similares. Desde distintos ámbitos políticos y profesionales se exige una rectificación pública, así como responsabilidades internas por la falta de verificación y supervisión.
El caso de María del Mar Suárez simboliza una crisis más amplia: la del deterioro de la credibilidad y la neutralidad en los medios públicos. En tiempos donde la desinformación se propaga con rapidez, la televisión pública debería ser un ejemplo de rigor, pluralidad y servicio al ciudadano, no un escenario de manipulación política.


