Las alabanzas y apoyo de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España, a Hamás, Hezbolá y los hutíes y su apoyo a Irán en la actual guerra que se vive en Oriente Medio han convertido al líder español en un símbolo para los extremistas y radicales musulmanes, que se encuentra a años luz de respetar los derechos humanos en los países en los que gobiernan o imponen su terror.
Tanto es al devoción de países radicales y extremistas como el de Irán por el presidente del Gobierno de PSOE-Sumar que lo han elegido como el abanderado de sus misiles contra Israel.
Y es que a cada misil que lanzan contra el país judío le han colocado una pegatina del presidente Sánchez agradeciéndole su apoyo a su causa, convirtiéndolo en el abanderado de la ofensiva bélica de los iraníes a los israelíes. Una nueva proeza del gran ‘líder de la paz mundial’, que, según sus palmeros, marca el rumbo a seguir al resto de naciones occidentales.
Pero ya se sabe de qué va esto. Como dijo Yolanda Díaz, su vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, que no deja el Gobierno ni tampoco queda cesada pese a desplantes de dos horas como el del pasado viernes, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, «siempre ha estado en el lado correcto de la historia».


