La sueca Volvo y el grupo Stellantis han vivido esta semana un gran retroceso bursátil por el fuerte descenso del beneficio operativo de la sueca y el cambio en la estrategia del eléctrico de Stellantis, precisamente cuando el sector atraviesa una crisis derivada de la competencia china y su impulso eléctrico.
El fabricante sueco, controlado por la china Geely, cayó un 22,53 % en la jornada de este jueves al presentar una pérdida neta de 3.000 millones de coronas (284 millones de euros) en 2025 frente a un beneficio de 15.900 millones (1.504 millones de euros) el año anterior.
El resultado estuvo afectado por una provisión por deterioro de activos de 11.400 millones de coronas suecas (1.015 millones de euros) en el segundo trimestre por los aranceles en Estados Unidos y el retraso en el lanzamiento del nuevo modelo EX90, además de por un descenso en las ventas.
Volvo, controlado por la china Geely, pasa de ganar 1.504 millones en 2025 a perder 284 millones en 2024 tras su fuerte apuesta por el coche eléctrico
Por su parte, el grupo Stellantis, matriz de marcas como Citroën, Fiat, Opel o Peuogeot, cayó este viernes un 25,24 % en el Euronext París al reconocer unos costes futuros de 22.200 millones de euros para dar un giro a su estrategia de vehículos eléctricos, dado que sus bajas ventas no compensaban los altos costes que suponía esa apuesta por el eléctrico.
Stellantis subrayó este viernes que, de entre los 22.200 millones de euros, se incluyen pagos en efectivo de unos 6.500 millones de euros, que se espera que se abonen en los próximos cuatro años.
La matriz neerlandesa prevé que 14.700 millones se destinen a una reorientación de los planes de productos, derivado de las preferencias de los clientes y las nuevas normativas sobre emisiones en EE.UU., con el objetivo de reducir significativamente las expectativas de vehículos 100 % eléctricos.
Además, otros 2.100 millones de euros se destinarán a redimensionar la cadena de suministro del conjunto de vehículos eléctricos, mientras que los otros 5.400 están relacionados con otros cambios en las operaciones de la compañía.
Stellantis recurre a la necesidad de incentivos europeos ante la competencia ventajosa de los coches chinos
Precisamente este viernes, Stellantis y Volkswagen lanzaron una carta abierta al Comisario de Industria de la Unión Europea en la que advierten de la «competencia de importadores que operan bajo condiciones regulatorias y sociales menos estrictas que en la UE», en referencia a China.
Por ello, reclaman «incentivos nacionales de compra o contratación pública» para contrarrestar esta competencia y fortalecer el ‘Made in Europe’ (Hecho en Europa) con el objetivo de que esto ayude a las automovilísticas europeas.
Aunque todavía no ha presentado sus resultados anuales, Volkswagen había ganado hasta septiembre un total de 3.523 millones de euros, un 53 % menos que un año antes, debido a los aranceles de EEUU.
Manuel Pinto, analista de XTB, destaca a EFE que las acciones de empresas automovilísticas han caído en los últimos días principalmente por el fuerte ajuste que están haciendo en sus estrategias de vehículos eléctricos, después de que la demanda creciera mucho más lento de lo esperado.
En particular, subraya que en Stellantis este giro implica también un cambio en inversiones en baterías y costos de reestructuración, lo que impacta negativamente en sus resultados y en la confianza de los inversores.
Asimismo, Pinto resalta un contexto con menores incentivos gubernamentales, presión de marcas chinas, costes elevados y un entorno macroeconómico, lo que obliga a priorizar rentabilidad sobre crecimiento.
Por último, insiste en que al sector automovilístico europeo también le penaliza la incertidumbre por los aranceles, pues estos presionan márgenes y obligan a replantear cadenas de producción.


