España acelera su giro hacia el turismo de alto valor

Sara Anguera. España ha entrado en una nueva fase de transformación del turismo en la que el crecimiento ya no se mide exclusivamente por el número de visitantes, sino por la capacidad de cada viajero para generar mayor valor añadido. Tras cerrar 2025 con cifras récord de gasto e ingresos, el sector confirma una tendencia que se consolida en 2026: el turismo de lujo gana peso económico y se convierte en uno de los principales motores de rentabilidad de la industria.

El dato central resume bien este cambio estructural: mientras el turista internacional convencional gastó de media 167 euros diarios en diciembre de 2025, el turista premium elevó su desembolso hasta 731 euros diarios, según los cálculos de CaixaBank Research basados en pagos con tarjetas internacionales. Esta diferencia multiplica por más de cuatro veces la aportación económica de un visitante de alta gama frente al viajero estándar y explica por qué administraciones públicas, cadenas hoteleras e inversores están reorientando parte de su estrategia hacia segmentos de mayor capacidad adquisitiva.

La cuestión ya no es únicamente atraer más turistas, sino atraer turistas que gasten más, permanezcan más tiempo en destinos menos saturados y repartan su consumo en alojamiento, gastronomía, cultura, bienestar y compras de alto valor.

Récord turístico en 2025: más ingresos y crecimiento sostenido

El turismo español cerró 2025 con los mejores registros de su historia reciente. Según el Instituto Nacional de Estadística, España recibió 96,8 millones de turistas internacionales, un 3,2% más que el año anterior, mientras que el gasto acumulado alcanzó 134.712 millones de euros, con un crecimiento del 6,8% respecto a 2024.

La diferencia entre ambos ritmos de crecimiento refleja una evolución significativa: el gasto crece a mayor velocidad que las llegadas, consolidando el objetivo institucional de elevar la rentabilidad del sector.

El turismo ya representa aproximadamente el 12,6% del PIB español, y CaixaBank Research prevé que alcance el 12,8% en 2026, consolidando su peso estructural dentro de la economía nacional.

Este comportamiento se alinea con la estrategia pública definida en la Estrategia España Turismo 2030, centrada en cuatro pilares:

  • priorizar calidad frente a cantidad,
  • reducir la concentración estacional,
  • diversificar geográficamente destinos,
  • y elevar el valor económico por visitante.

El resultado es visible: aunque Cataluña, Canarias y Baleares siguen liderando en volumen y gasto, nuevas áreas interiores y urbanas están ganando protagonismo en rentabilidad.

El turista premium compra experiencias; el low cost optimiza precio

La diferencia entre ambos segmentos ya no es solo de presupuesto, sino de comportamiento económico.

El turismo premium responde a un perfil de viajero que prioriza:

  • hoteles de cinco estrellas o ultralujo,
  • experiencias personalizadas,
  • gastronomía de alta gama,
  • compras exclusivas,
  • bienestar,
  • cultura y eventos privados.

En cambio, el turismo low cost mantiene un patrón claramente orientado a:

  • vuelos baratos,
  • alojamiento económico,
  • estancias más breves,
  • uso intensivo de plataformas digitales,
  • optimización de gasto diario.

Los datos son especialmente ilustrativos:

  • turista premium: 731 euros diarios,
  • turista convencional: 46 euros diarios en pagos presenciales medidos por CaixaBank,
  • media general INE diciembre 2025: 167 euros diarios.

Aunque el turismo premium representa solo aproximadamente el 3% de las tarjetas internacionales, concentra casi el 20% del gasto turístico extranjero presencial.

Es decir: un segmento pequeño en volumen, pero extraordinariamente potente en rentabilidad.

Una minoría que concentra una quinta parte del gasto extranjero

La principal ventaja macroeconómica del turismo premium es que permite elevar ingresos sin necesidad de aumentar masivamente la presión turística.

En términos económicos, esto significa que existe una mayor productividad por plaza hotelera, pero a su vez también una menor presión sobre infraestructuras, mayor margen empresarial y mejor capacidad recaudatoria.

CaixaBank identifica que el turismo de lujo se concentra principalmente en:

  • Madrid
  • Baleares
  • Barcelona
  • Marbella
  • Málaga
  • Canarias

Madrid se ha convertido en el gran caso de éxito urbano. Actualmente, el 31,3% del gasto turístico internacional en Madrid procede del segmento lujo, frente al 16,5% en Barcelona.

Esto refleja un cambio profundo: España deja de asociar lujo exclusivamente a costa y consolida un modelo urbano premium.

El sector hotelero se reposiciona hacia la alta gama

La hotelería española está siendo uno de los principales agentes de esta transformación.

CBRE prevé 52 nuevas aperturas de hoteles cinco estrellas en España durante 2026, dentro de un total de 210 inauguraciones hoteleras.

Madrid concentrará el 17% de esos nuevos establecimientos de lujo.

También destacan:

  • Baleares
  • Canarias
  • Andalucía

Otro de los datos interesantes es el hecho de que los hoteles cinco estrellas cerraron 2025 con una ocupación superior al 75% y unas tarifas medias diarias entre 290 y 340 euros, muy por encima del resto de categorías.

Paralelamente, el sector hotelero nacional mantiene ocupaciones récord cercanas al 70% anual y RevPAR creciendo un 6,4%, señal de que el mercado absorbe tarifas más elevadas sin destruir demanda.

Madrid, Baleares y Andalucía lideran la nueva geografía premium

Uno de los fenómenos más relevantes es la redistribución geográfica del gasto.

Según el estudio de Mastercard Economics Institute el peso de los cinco grandes destinos tradicionales ha bajado del 40% al 34% del gasto total desde 2019.

Esto significa que el turista premium busca menos saturación, valora exclusividad y se desplaza hacia destinos menos congestionados.

Por otro lado, Madrid lidera por crecimiento urbano, mientras que Baleares mantiene fortaleza histórica y Andalucía emerge con fuerza.

Además, Andalucía fue la comunidad con mayor aumento de turistas internacionales en verano de 2025, superando incluso a destinos tradicionalmente dominantes.

Más actividad en otoño e invierno

Uno de los grandes efectos económicos del segmento premium es su capacidad para romper la estacionalidad.

Mastercard anticipa que en 2026 continuará creciendo la actividad en:

  • Otoño
  • Invierno
  • Meses intermedios

El lujo no elimina todos los desafíos

Pese al contexto favorable, el modelo premium presenta retos importantes.

Entre ellos:

  • competencia creciente de Albania, Montenegro y Turquía,
  • posible sobreoferta hotelera de alta gama,
  • turismofobia en núcleos urbanos.

La expansión del lujo exige equilibrio territorial.

Porque una elevada rentabilidad no garantiza automáticamente aceptación social si el crecimiento no se distribuye.

El lujo se convierte en el gran vector de rentabilidad

Todo apunta a que 2026 consolidará definitivamente un nuevo patrón turístico en España:

  • menor dependencia del crecimiento masivo,
  • mayor peso del gasto medio,
  • más sofisticación de la oferta.

El turismo low cost seguirá siendo imprescindible por volumen, pero el motor de rentabilidad ya está cambiando. Por los últimos datos, España parece avanzar hacia un modelo dual donde existe un turismo masivo que sostiene volumen y un turismo premium que multiplica ingresos. La clave económica será lograr que ambos convivan sin generar desequilibrios territoriales ni sociales.

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