El Banco de España (BdE) advierte de que la complejidad normativa en España es «un freno» para las empresas y para el crecimiento económico, por lo que considera clave simplificar las normas con el objetivo de conseguir «un marco de actuación más dinámico, eficiente y accesible».
En una entrada en su blog, la entidad explica que en el año 2022 se publicaron 11.775 nuevas disposiciones, una proliferación de normas que refleja el dinamismo de un Estado descentralizado y en construcción, además de la transposición de las directivas europeas.
Una normativa que es heterogénea tanto entre sectores como entre comunidades autónomas, lo que «se traduce en diferencias significativas en los requisitos legales y administrativos para las empresas según dónde y en qué sector operan», continúa el artículo del Banco de España.
Los empresarios y los emprendedores se enfrentan a una creciente carga administrativa y a una falta de coherencia del regulador, según el BdE
Así, los empresarios y los emprendedores se enfrentan a una creciente carga administrativa y a una posible falta de claridad o coherencia en el entorno regulador, una realidad que «eleva costes y dificulta el emprendimiento».
En el caso de las empresas más pequeñas, el BdE insiste en que «son las más sensibles al aumento de la normativa» porque tienen «menos capacidad para absorber los costes de cumplimiento».
De hecho, en su artículo publicado en la página web del BdE pone cifras a este problema y asegura que «un aumento del 10 % en el volumen de regulación provoca una caída del 0,5 % en el empleo de las empresas con menos de 10 trabajadores».
También afecta especialmente a las pymes la existencia de normas diferentes en cada comunidad autónoma, algo que «puede aumentar los costes de cumplimiento para las empresas, dificultar la expansión territorial y reducir la eficiencia del mercado interior».
Así, el reto no es tener menos regulación, sino que esté «mejor diseñada, más clara y más coordinada» con el objetivo de aliviar los costes para las empresas existentes, pero también propiciar «la entrada de nuevas empresas y emprendedores y el crecimiento de proyectos innovadores».
«Avanzar hacia un entorno regulatorio más eficiente puede contribuir a mejorar la productividad, la competitividad y el bienestar económico general», concluye Juan S. Mora-Sanguinetti, autor del artículo.


